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No puedo sentirme feliz

En ocasiones, nos hemos sentido tristes sin tener una razón aparente, o bien, no logramos identificar qué es lo que nos pasa, y, solemos cuestionarnos ¿por qué no puedo sentirme feliz? Puede parecer frustrante y angustiante, ya que no encontramos una respuesta para sentirnos mejor.

La realidad, es que hoy en día, pareciera que se nos obliga a ser feliz, ya que no está permitido vernos tristes, sentir dolor o angustia; basta con ver en redes sociales o en televisión cómo comparamos nuestra felicidad con la de otros.

Los medios aparentemente nos muestran que existe una pastilla para deshacernos de todos nuestros síntomas, malestares, así curar todo lo más pronto posible, librarnos de sentir insomnio, acidez, dolor de estómago, dolor de cabeza, etc. 

Gran parte de nuestra vida, la enfocamos de una u otra forma a evitar el sufrimiento, y, pasamos gran parte de nuestro tiempo tratando de encontrar alivio. Pareciera que estamos dispuestos a todo para gozar, pero, no para permitirnos sentir dolor.

¿Satisfacer nuestros deseos nos llevará a alcanzar la plena felicidad?

Debemos saber que esto no es posible, ya que en la vida de una persona todas las cosas no pueden estar bien o a la perfección, así como el cumplimiento de todos nuestros deseos, no es sinónimo de satisfacción, porque ninguna sensación será igual a otra.

En lugar de pensar de esta manera, hay que cuestionarnos si quizás vivimos algo que nos afectó tanto o causó tanta conmoción en nuestra vida, de tal manera que pareciera que desarrollamos cierta fijación con aquella experiencia.

Por ejemplo, cuando somos niños y los afectos, la diversión y los apapachos sobresalen, conforme el niño va creciendo, sabrá que ese núcleo familiar es un paraíso que disfruta, y por lo tanto, buscará otras alternativas similares a ese núcleo que antes le brindaba felicidad sin realizar esfuerzo alguno.

Por lo tanto, pareciera que el niño está obligado a buscar cualquier experiencia que sirva para regresar a esas primeras vivencias, con la diferencia, de que ahora sí tiene que realizar esfuerzos, y por lo tanto, experimentar dolor.

Lo mismo pasa con las experiencias que no fueron satisfactorias, será de manera contraria, y por lo tanto, sentiremos miedo a revivir o pasar por la misma situación.

La importancia de un proceso psicoterapéutico

Aunque solemos ir con la expectativa de pensar que encontraremos una fórmula mágica en terapia para ser felices, la realidad es que resulta ser un espacio dónde nos toca enfrentarnos con nosotros mismos, para así poder aceptar cada emoción y saber que se nos engaña sobre la supuesta verdadera felicidad.

“Nadie tiene que ser feliz todo el tiempo. Eso no es salud mental, es engaño.” Meredith Grey

¿Y qué es la felicidad?

Debemos saber que la felicidad es tan efímera, porque la experimentamos en contraste a las frustraciones, dolores, sensaciones, etc.; de tal manera que, debemos permitirnos sentir y tener en mente que la felicidad es individual, singular e incompleta a la medida de cada uno, y que ningún sentir es o será igual a otro.

“Se requiere de tristeza para conocer la alegría; de dolor para apreciar el amor. Si no hay oscuridad, no se puede iluminar. Sin escuchar ruido, ¿Cómo estimar el silencio? Se precisa de ausencia para valorar la presencia; y a veces, un corazón roto para saber cómo no romper otro.” Anónimo.

Ansiedad por tener pareja

Hoy en día, se sabe mucho sobre el miedo y la ansiedad por querer tener pareja, pero, sabías que de igual manera existen personas que presentan ansiedad por tener pareja; es decir, temen formalizar, etiquetar o comprometerse a tener una relación.

Mi espejo en el otro

La mayoría de nosotros busca conscientemente cualidades en el otro, pero, la realidad es que el tener pareja es como un espejo para el otro, donde se terminan reflejando aspectos nuestros en la otra persona, los cuales muchas veces giran en miedos, dependencia e inseguridades.

El tener pareja conlleva a mostrar tu mejor lado, pero también, a enfrentarnos a aquellos aspectos que no nos gustan de nosotros y a cuestionarnos, por ejemplo, el ¿por qué nos enamoramos?, o ¿Cómo nos enamoramos?

Cuando tenemos pareja, cualquier característica propia puede ser proyectada, por ejemplo: 

Si tengo como pareja a alguien posesivo, puede ser que lo haya elegido porque inconscientemente, hay un aspecto mío así de posesivo o alguna otra característica, la cual nos lleva a un hilo de nuestra vida del cuál aún no nos hemos logrado desprender.

Tener pareja puede hacernos sentir vulnerables, por lo tanto, podemos llegar a frenarnos, ya que el adentrarse a una relación, es sinónimo de abandonar lo conocido y aventurarse a cambios que nos hacen salir de nuestra zona de confort.

Tener pareja reabre heridas

Cuando iniciamos una relación podemos reabrir heridas causadas por vivencias pasadas que no hemos logrado sanar o procesar, lo cual, causa miedo a que eso se repita, y por lo tanto, hay personas que deciden cerrarse en sí mismos y evitar toda relación posible.

Sin embargo, esto no necesariamente se relaciona con experiencias amorosas, sino también con aspectos en general de nuestra vida que hoy en día seguimos arrastrando.

Miedo a sentir

El miedo de perder a la persona que amamos o el temor de ser lastimados, puede hacernos correr de cualquier compromiso, ya que vivir una ruptura es sinónimo de atravesar por un duelo, del cual muchas veces, creemos no ser capaces de afrontar.

Pero, sabías que la forma en que manejamos nuestros duelos y pérdidas se relacionan con nuestros primeros modelos de amor; es decir, con nuestros primeros cuidadores (papás, abuelos, etc.), y de vinculación; esto puede ocasionar que aquellas vivencias dejen una marca indeleble que terminará presentándose en las próximas relaciones que estableceremos.

Recuerda que debemos entender la ausencia de alguien más, no como una falta de algo, sino como una vivencia compartida; ya que cada uno de nosotros tenemos varios guiones en nuestra vida.

Indagar a cada quién en sus propios guiones y en aspectos que solemos repetir de una relación a otra no es tarea fácil, pero, el acudir a psicoterapia nos ayudará a contar con un espacio de escucha.

A largo plazo encontraremos la posibilidad de desprendernos de aquellas vivencias y así elegir una pareja desde una motivación más personal y también a mejorar los vínculos que tenemos.

«Siempre fuiste mi espejo, quiero decir que para verme tenía que mirarte».

Julio Cortázar

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Lo que ocurre en nuestro cerebro cuando tenemos una ruptura amorosa

El terminar una relación suele ser un proceso difícil, debido a que experimentamos un cúmulo de emociones, e incluso, porque los recuerdos de o con esa persona vienen constantemente a nuestro cerebro, pero, alguna vez te has preguntado ¿por qué nos duele tanto cuando terminamos una relación?, ¿por qué es difícil superar una ruptura amorosa?, ¿Qué sucede en nuestro cerebro? 

A continuación te explico por qué…

¿Qué ocurre en nuestro cerebro?

Cuando estamos cerca de las personas que amamos, nuestro cerebro libera principalmente 2 sustancias, la dopamina y la oxitocina, las cuales ocasionan que nos hagamos adictos a la persona, por lo tanto, es más difícil desprendernos de ellas.

Por esta razón, cuando estamos lejos de esa persona, nuestro cerebro se vuelve “loco”, ya que entramos en un estado de abstinencia y nuestro cerebro busca a toda costa volver a obtener la sensación que causan estas sustancias, para que de esta manera, podamos volver a sentir placer o felicidad de nueva cuenta.

Por ello, es que la ruptura  se vuelve más complicada; debido a que, no sólo se trata de un tema emocional, si no también físico, ya que nuestro cerebro nos pide estar con la persona con el fin de volver a sentirse bien.

Algunos estudios científicos han comprobado que algunas de las partes del cerebro que se activan cuando tenemos una ruptura, son las mismas que se activan cuando se nos rompe un hueso, motivo por el cual, este proceso resulta tan doloroso.

Así mismo, existen investigaciones que mencionan que enamorarse puede asemejarse a cuando se consume cocaína, debido a que ambas experiencias afectan nuestro cerebro de forma similar y desencadenan una sensación de euforia, lo cual hace que la persona sea tan adictiva para nosotros y que no queramos dejarla.

Pero… ¿Cómo podemos superar una ruptura?

Es importante, que tratemos de no hacerle caso a nuestros pensamientos, debido a que nuestro cerebro sólo está buscando volver a obtener la sensación de euforia y bienestar.

Por ello, te comparto el siguiente dato… Cada uno de nosotros, podemos generar estas sustancias y engañar a nuestro cerebro realizando otras actividades, tales como:

  • Estar cerca de las personas que queremos, por ejemplo: amigos o familiares.
  • Hacer ejercicio: el realizar actividad física generará que liberemos endorfinas.
  • Escuchar música y dormir bien: esto ocasiona que segreguemos dopamina.
  •  Acudir a psicoterapia: hará que este proceso sea mucho más llevadero.

Tómate el tiempo que creas necesario para sanar…

Una ruptura no es un proceso fácil, así que ten mucha paciencia, debido a que tu cerebro acaba de reaccionar cómo si se hubiera roto un hueso, y, al igual que un hueso, un corazón roto necesita tiempo para sanar.

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La reacción de los pequeños ante las pérdidas o duelos

Alguna vez te has preguntado ¿Cómo reaccionan los más pequeños de la casa ante una pérdida o proceso de duelo?, si tú, al igual que yo te has hecho esta pregunta… Te invito a que continúes leyendo.

Es importante que sepas, que el comportamiento infantil ante las pérdidas o los procesos de duelo, de manera frecuente, es malinterpretado por los adultos, de tal manera que, creen que los más pequeños de la casa no reaccionan ante este suceso debido a que no logran comprender lo que pasa.

Sin embargo, lo que los adultos no saben, es que los pequeños no reaccionan de la misma manera que ellos ante este tipo de eventos.

¿Por qué ocurre esto?

Esto es debido a que la mente de los pequeños los protege de experiencias que son fuertes e impactantes para su edad; de tal manera que, los pequeños no pueden mostrar sus sentimientos por completo y adoptan reacciones específicas.

Por ejemplo:

Algunos pequeños en vez de ser retraídos o mantener pensamientos relacionados con la pérdida, son más activos y manifiestan su tristeza por algunos minutos y de inmediato continúan riendo y jugando, pueden llorar o sentir temor al sentirse abandonados por algunos minutos, etc.; debido a que no cuentan con las herramientas suficientes para expresar lo que sienten.

Entonces… ¿Cómo viven las pérdidas o los procesos de duelo los pequeños?

Las pérdidas y los procesos de duelo ocurren de manera distinta, según la etapa de desarrollo de vida; en el caso de los pequeños, los episodios de duelo suelen ser más cortos, debido a que ellos no exploran o no comprenden sus pensamientos y sentimientos como los adultos.

El duelo en las etapas de desarrollo infantil

Los bebés recién nacidos o de 12 o 14 meses, no saben lo que es la muerte, pero, al ser separados de la madre pueden llegar a ser apáticos, callados e inactivos; los pequeños de 2 a 3 años, suelen confundir la muerte con estar dormidos y experimentar ansiedad, angustia, e incluso, perder el habla por un tiempo.

De los 3 a los 6 años, piensan que la muerte es temporal y reversible, como si la persona durmiera y después de un tiempo despertara, e incluso, llegan a creer que los propios pensamientos “malos” causaron la enfermedad o muerte de la persona y pueden presentar trastornos al comer, al dormir o en el control de las funciones corporales.

De los 6 a los 9 años, comienzan con la curiosidad por el tema de la muerte, se hacen preguntas, ven a la muerte como una persona o espíritu, la ven como un proceso definitivo que solo les pasa a las personas mayores y pueden presentar problemas de aprendizaje.

(Comportamiento agresivo o antisocial, apego y/o dependencia a otras personas y preocupación por la propia salud.)

Etapa final

Finalmente, de los 9 años en adelante, ven a la muerte como algo inevitable, irreversible y que le pasa a todas las personas.

Recuerda que los pequeños pueden manifestar sus emociones y pensamientos derivados de los acontecimientos inesperados, de manera diferente y única; por ello, es importante que se pueda hablar con ellos sobre este tema de manera sencilla.

Para que cuando lleguen este tipo de eventos, no se tenga duda de qué se tiene o debe hacer, no se les excluya y puedan afrontar la pérdida y el proceso de duelo de mejor manera.

Si identificas que tu pequeño o que el pequeño de algunos de tus conocidos está pasando por una pérdida o proceso de duelo y su comportamiento ha cambiado, no dudes en prestar atención, buscar ayuda de un profesional de la salud mental (psicólogo) y acompañarlo en el proceso.

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Siento ansiedad por enfermarme

En ocasiones nos preocupa (ansiedad) estar enfermos o poder estarlo, y, de manera frecuente esto nos hace sentirnos angustiad@s y puede causarnos dificultades en nuestra vida diaria. Si esto te ocurre, puedes estar experimentando Trastorno de Ansiedad por Enfermedad.

Se habla de un Trastorno de Ansiedad por Enfermedad cuando una persona de manera constante y excesiva se preocupa por tener o llegar a tener una enfermedad grave, aún después de haber contado con una valoración médica que haya descartado la presencia de síntomas o enfermedades graves.

¿Cómo saber si tengo ansiedad por enfermar?

  • Me siento tan preocupad@ por la idea de que estoy enferm@ o que puedo enfermarme.
  • Malinterpreto las sensaciones corporales normales o los síntomas físicos menores (p. ej.: latido cardiaco acelerado, nuevas sensaciones corporales como contracción muscular, fatiga, etc.) y me siento ansios@ por lo que estoy sintiendo.
  • Me angustio y soy incapaz de funcionar con normalidad.
  • Me auto examinó en repetidas ocasiones (p. ej.: compruebo mi pulso en varias ocasiones para ver si mi ritmo cardíaco es regular, etc.).
  • Investigo en internet mis síntomas y pretendo saber que tengo.
  • Busco atención médica de manera frecuente o me siento demasiado angustiad@ para hacerlo por miedo a que me diagnostiquen una enfermedad grave.
  • Busco la manera de tranquilizarme, pero insisto en que tengo algo (p. ej.: voy con el doctor o con familiares y les habló sobre cómo me siento, me dicen que no tengo nada y pienso que no toman en serio mis síntomas).
  • Me preocupo excesivamente por el riesgo que corro al tener un antecedente de enfermedad familiar.
  • Los síntomas aparecen y desaparecen.

¿En qué personas es más común que ocurra?

Este trastorno suele comenzar a principios o mediados de la adultez y puede aumentar con la edad y afectar tanto a hombres como a mujeres.

¿Qué lo origina?

No existe una sola causa, pero, existen diversos factores que pueden detonarlo, p. ej.:

  • Creencias erróneas (ante la dificultad para tolerar la incertidumbre sobre las sensaciones molestas o inusuales, las creencias pueden hacer que las malinterpretes y busques pruebas para confirmar que tienes una enfermedad grave).
  • Antecedentes familiares o personales de alguna enfermedad seria durante la infancia o en alguno de los padres o familiares cercanos.
  • Estrés.
  • Características de personalidad (tendencia a preocuparse).
  • Uso excesivo del internet para consultar temas de la salud.

¿Cómo afecta la ansiedad por enfermar a quienes la padecen?

Al mantener una preocupación interminable, se llega a presentar frustración, tanto en quién la vive como en las personas cercanas, por lo tanto, se puede generar tensión en las relaciones familiares y/o sociales. Así mismo, en ocasiones quien la padece puede llegar a evitar situaciones estresantes, como por ejemplo: evita realizar alguna actividad física, evita acudir a ciertos lugares o visitar a personas, etc. por miedo a riesgos a su salud.

¿Cuándo se debe consultar a un médico?

Debido a que los síntomas pueden estar relacionados con problemas de salud física, es importante tener una valoración médica, la cual consistirá en llevar a cabo una exploración completa (estudios) que permita confirmar y/o descartar que se trate de una cuestión física. Así mismo, si el médico identifica o considera que este malestar es a consecuencia de un padecimiento de la salud mental (p. ej.: ansiedad), es recomendable acudir con un psiquiatra y/o psicólogo.

¿Existe un tratamiento?

Existe la manera de prevenirlo y de tratarlo.

Para prevenir que experimentemos Trastorno de Ansiedad por Enfermedad, estas sugerencias pueden resultar de gran ayuda:

  • Si tienes problemas de ansiedad, busca asesoramiento profesional lo antes posible para evitar que los síntomas se agraven y perjudiquen tu calidad de vida.
  • Aprende a reconocer cuándo estás estresad@ y cómo esto afecta tu cuerpo.
  • Practica periódicamente técnicas de control del estrés y de relajación.

Por otro lado, estas son algunas recomendaciones para tratar el Trastorno de Ansiedad por Enfermedad:

  • Contar con una atención médica de manera regular.
  • Si los síntomas no disminuyen es conveniente contar con una atención psiquiátrica y/o psicológica para que valore y emita un tratamiento adecuado a las propias necesidades, sin dejar de lado la atención médica.
  • Cumplir con el tratamiento para ayudar a evitar las recaídas o el agravamiento de los síntomas.

Recuerda que pueden existir diversos factores que nos generan ansiedad y que esta se puede intensificar cuando se tratan de temas de salud; sin embargo, el contar con un asesoramiento psicológico (psicoterapia) y con algunos medicamentos, pueden ayudar a aliviar las preocupaciones que experimentamos.

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Se me subió el muerto…


Seguramente alguna vez experimentaste lo que hoy en día llaman ‘‘se me subió el muerto’’ o algún amigo te contó sobre el miedo que sintió y sobre las alucinaciones que percibió, lamento informarte que, aunque pareciera ser algo sobrenatural, en realidad se trata de una parálisis del sueño, y por lo tanto, tiene una explicación.

Para empezar, antes de pensar si se te ha subido el muerto, es importante conocer lo que ocurre en nuestro cuerpo cuando dormimos, ya que el sueño se divide en diferentes etapas:

Etapas del sueño.

Cuando dormimos, el cuerpo alterna entre los movimientos oculares rápidos (MOR) y los movimientos oculares no rápidos (NMOR).

En la primera etapa del sueño se presentan los movimientos oculares no rápidos (NMOR). Esta es una fase de adormecimiento, la cual dura unos minutos desde que nos encontramos en el período de vigilia (estado de alerta) hasta que adormecemos.

Posteriormente viene la fase de sueño ligero, en esta fase el cuerpo se va desconectando lentamente de aquello que hay en el entorno; aquí ocurre una gran actividad cerebral. ¿Alguna vez soñaste que caías y te despertabas abruptamente? En esta fase podemos despertar con cualquier cosa y sentir que caemos (brincamos estando dormidos).

Inmediatamente sigue la fase de transición, dónde nos acercamos al sueño profundo. Es una etapa muy breve que se presenta durante la fase de sueño ligero y la fase de sueño profundo; en esta transición nuestro cuerpo se encuentra en un estado de relajación profunda y es aquí dónde ocurre la segregación de la hormona de crecimiento.

Después, viene la fase de sueño profundo, es la etapa más importante porque determina la calidad de nuestro sueño, en esta suele ser difícil despertarnos, ya que nuestra respiración y presión arterial es baja.

Por último, viene la fase de movimientos oculares rápidos (MOR), en esta etapa tenemos alta actividad cerebral, la cual es muy similar a la que tenemos cuando estamos despiertos y con la diferencia de que nuestros músculos se encuentran bloqueados; es la fase en la que soñamos y captamos información del exterior.

¿Y por qué se me sube el muerto?

Ahora que conocemos las etapas del sueño, te explicaremos qué es la parálisis del sueño. Este trastorno del sueño se debe a que se produce un desajuste en los mecanismos que regulan la fase de sueño NMOR – MOR en un periodo corto de tiempo.

Es decir, en ocasiones estamos tan cansados que dormimos abruptamente como si nos saltáramos fases del sueño, pero, los movimientos oculares y la respiración están intactos, mientras que el movimiento de los músculos se inhibe, de tal manera que no es posible poder hablar o realizar algún movimiento. Esto es muy probable que ocurra cuando las personas se encuentran muy agotadas, estresadas o cuando duermen en posición boca arriba.

Cuando tengo parálisis de sueño siento que alguien está presente…

Experimentar opresión en el pecho, sentir que alguien está presente, sentir que eres tocado por alguien, así como las alucinaciones visuales y/o auditivas son los síntomas más destacados de la parálisis del sueño; a esto se le conoce como imágenes hipnagógicas, es decir, son alucinaciones auditivas, visuales y/o táctiles que se produce durante el adormecimiento (poco antes del inicio del sueño) e imágenes hipnopómpicas que tienen lugar en los momentos previos al despertar.

¿Sabías que la amígdala que se encarga del procesamiento y almacenamiento de nuestras reacciones emocionales para mantener nuestra supervivencia cuando sentimos parálisis de sueño se encarga de activar un sistema que facilita información respecto a la vigilancia ante posibles amenazas?

Justo en este proceso, resulta que hay una aceptación de falsos positivos en forma de alucinaciones, y esto, es lo que percibimos mientras no podemos movernos (no hay un control del cuerpo físico), lo cual nos lleva a experimentar una sensación angustiante durante el sueño que podría hacernos creer que vemos fantasmas, espectros, etc.

Experimentar parálisis de sueño puede relacionarse con la narcolepsia, la hipertensión, con algunos trastornos convulsivos, con la falta de sueño, con trastornos del sueño, con algún desajuste de horarios, con el estrés, con el trabajo nocturno, etc.

En general, nos puede ocurrir a todos; sin embargo, cuando es de manera constante es importante consultar con un psiquiatra y/o psicoterapeuta que pueda ayudarnos para mejorar nuestros hábitos de sueño.

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TDAH EN LA VIDA COTIDIANA

¿Tienes problemas para prestar atención?, ¿Te distraes fácilmente?, ¿Sueles olvidar las cosas?, o, ¿Se te dificulta controlar algunas conductas impulsivas?

Posiblemente, se trata del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), el cual se caracteriza por generar dificultades en múltiples áreas del funcionamiento de la persona que lo padece; de tal manera que su desarrollo social, emocional y cognitivo se ve afectado.

De acuerdo al DSM-5, el TDAH es un trastorno que se caracteriza por la presencia persistente de falta de atención, hiperactividad e impulsividad, que resultan ser manifestaciones inapropiadas para la edad de las personas.

¿Quiénes son las personas con TDAH?

Las personas que padecen TDAH, son personas comunes al resto de la población, pero, estas personas manifiestan comportamientos que nos hacen prestar un poco más de atención en ellas.

Por ejemplo, son aquellos niños inquietos y desorganizados que vuelven locos a sus padres, es aquel adolescente aparentemente incapaz de limpiar su cuarto o lavar los trastes, es aquella amiga que siempre interrumpe a los demás para poder hablar sobre la idea que le acaba de llegar a la mente, o bien, es aquel adulto al que se le dificulta cumplir con las tareas laborales porque se le hacen muy laboriosas y aburridas.

Como vemos, el TDAH tiene diversas maneras de manifestarse, por ello, es importante prestar atención a aquellos aspectos que no son tan comunes y que pueden ser indicadores de este trastorno.

Por lo tanto, es fundamental descartar que se trate de otra cuestión de salud emocional y/o física y contar con una valoración psiquiátrica y/o psicológica que determine si en efecto se trata de TDAH o no, ya que en ocasiones este diagnóstico se puede confundir con otros.

¿Cómo se manifiesta el TDAH en las personas?

El TDAH presenta un patrón continuo en la dificultad de autocontrol y para prestar atención, así como también, se presenta una necesidad de tener que moverse o de realizar alguna actividad de manera constante porque se tiene demasiada energía, actuar sin pensar, hablar demasiado y/o interrumpir en momentos inoportunos, olvidos frecuentes, desorganización, desesperación, hiperconcentración (la persona se concentra tanto en algo que deja de darse cuenta de lo que ocurre a su alrededor), etc.

¿Cómo afecta el TDAH a las personas?

Por si fuera poco experimentar esta serie de síntomas o dificultades, el TDAH suele generar ciertas repercusiones a nivel personal, familiar, escolar, laboral y social, ya que causan cierto nivel de disfuncionalidad.

Por ejemplo, problemas de conducta, dificultad para aprender, bajo rendimiento académico, dificultad para relacionarse con los demás, irritabilidad, frustración, problemas de autoestima, ansiedad y/o depresión, etc.

¿Cómo ayudar a las personas con TDAH?

Como ya vimos, padecer TDAH no es una cuestión sencilla, ni para la persona que lo padece, ni para quien convive con ella, por eso, es fundamental informarnos y educarnos sobre este trastorno, ser comprensivos y empáticos.

Así como también, contar con atención profesional de un psiquiatra y/o psicólogo que proporcione un tratamiento para este padecimiento.

La mejor forma de abrazar el TDAH, es con paciencia y sin etiquetas… Recuerda, que el padecer un trastorno no nos define como persona.

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¿Tener sexo me causa ansiedad?

¿Tener sexo me causa ansiedad? ¿Tener relaciones sexuales te genera ansiedad? ¿Has tenido relaciones sexuales y sientes que tu ansiedad aumenta?

Hoy en día, existen personas que utilizan las relaciones sexuales como una forma de escape cuando se encuentran muy estresadas, algo similar ocurre cuando hacemos ejercicio, como una forma de soltar la tensión del cuerpo, pero, resulta ser lo contrario para otras personas, ya que el tener relaciones sexuales puede aumentar la ansiedad e inclusive provocar disfunciones.

Debemos recordar que la ansiedad la podemos presentar todos, ya que es la manera en que puede reaccionar nuestro cuerpo cuando nos encontramos en una situación complicada o de riesgo, pero, en ocasiones la ansiedad puede volverse constante, parecer incontrolable, molesta y limitar nuestras actividades cotidianas como nuestra sexualidad y generar que no tengamos deseo sexual.

No siento deseo sexual…

Para conectar con el deseo, es importante tener en cuenta que debe de existir un interés sexual; sin embargo, el sexo no es una prioridad para algunas personas. En ocasiones, cuando llevamos un ritmo de vida muy acelerado, nos sentimos cansados o agotados y esto puede influir en que no tengamos ese deseo sexual.

Es importante saber que el erotismo es la herramienta principal que nos ayuda a generar deseo y excitación para llegar al orgasmo. Estos tres elementos pueden estar presentes en una relación sexual, pero, son independientes entre sí.

El erotismo implica la capacidad de captar mediante los sentidos las sensaciones estimulantes que te llevan a crear una serie de imágenes mentales que conllevan a la creatividad y excitación.

En ocasiones, nuestra ansiedad inhibe este erotismo por la inseguridad, el miedo o la preocupación que pueda tener alguien sobre sí mismo. Por ejemplo, sentirnos inseguros con nuestro cuerpo nos lleva a experimentar una serie de complicaciones en el momento del acto sexual.

¿Qué factores pueden causar ansiedad en el sexo?

Sentirse obligado a responder sexualmente.

Miedo al fracaso.

Conflictos de pareja.

Baja autoestima.

Pensar demasiado en el otro.

Factores culturales.

Estrés.

Duelo.

Por otro lado, tener relaciones sexuales puede causarnos ansiedad debido a la cultura, a los ideales, a las expectativas propias y ajenas, a las expectativas poco realistas por parte de la pareja, por un desacuerdo e inclusive por una estimulación sexual inadecuada; de tal manera, que estos factores además de causar ansiedad, afectan el deseo sexual.

¿Cómo afecta la ansiedad en el deseo sexual?

La ansiedad puede generar las siguientes dificultades:

Anorgasmia femenina (incapacidad de sentir orgasmos a pesar de tener excitación sexual).

Dolor genital en la penetración (vaginismo).

Eyaculación precoz o retardada.

Pérdida del interés sexual femenino o masculino.

Disfunción eréctil (incapacidad de mantener o conseguir una erección).

¿Tienes problemas de excitación o para alcanzar el orgasmo?

Cuando presentamos ansiedad, esta puede influir en el sistema nervioso parasimpático (responsable de la respuesta sexual), causando la desactivación de la respuesta sexual, evitando que lleguemos a la excitación, limitando que ocurra una lubricación, y por lo tanto, puede provocar dolores en la penetración.

Los dolores provocados por la penetración, ocurren debido a que la ansiedad causa que los músculos (lo que rodea la vagina) se contraigan, y así, impedir la penetración; es esto se le conoce como vaginismo.

El orgasmo es una sensación de placer intenso que se produce en respuesta a una actividad sexual. Sin embargo, en situaciones de ansiedad, las personas tienden a tensarse, a sobre prensar todo, a preocuparse, y en ocasiones a sentirse inseguros; lo cual puede provocar que se pierda la atención de aquello que puede resultar placentero, excitante o agradable, y por lo tanto, la excitación no se elevara lo suficiente para llegar al orgasmo.

Cuando la mente se estanca en pensamientos negativos y deja que los miedos tomen lugar, el deseo sexual simplemente no se detona. Si sufres de ansiedad y has vivido alguna de estas dificultades; la relajación, meditación, el contar con el acompañamiento de un psiquiatra y/o psicólogo te permitirá conocer y tener un mejor manejo sobre tus emociones, conocer y disminuir la ansiedad. Es importante buscar llegar a la relación sexual con la mayor relajación posible, conocer y explorar tu cuerpo, jugar, utilizar lubricantes, masturbarse y comunicarte con tu pareja; ya que esto puede facilitar tener relaciones sexuales placenteras.

Recuerda que el cuerpo resiente la angustia, el miedo y la preocupación que podamos estar viviendo.

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¿La relación sexual daña tu relación de pareja?

La sexualidad con mi pareja.

Sexualmente, ¿Cómo está tu relación de pareja?

¿Te ha pasado que en algún punto de tu relación has sentido que la rutina, el estrés, los malentendidos o las discusiones han creado un distanciamiento físico y sexual en tu relación?

Como sabes, la sexualidad es un área importante del ser humano, esta cambia constantemente  y su desarrollo depende de la satisfacción de las necesidades como el contacto, la intimidad, la expresión emocional, el placer, la ternura y el amor. Así mismo, es uno de los factores clave para asegurar el  buen funcionamiento de la relación de pareja.

Sin embargo, cuando la relación sexual no marcha de la manera esperada, puede generar tensión en la relación, irritabilidad, frustración, discusiones y/o reproches, ansiedad e incluso infidelidad o ruptura.

¿Por qué  surgen los problemas sexuales en las relaciones de pareja?

Los problemas sexuales en las relaciones de pareja son más frecuentes de lo que pudiéramos imaginar. El origen de estos, tienen mucho que ver con la falta de educación sexual, con los estereotipos y las creencias erróneas acerca de la sexualidad.

Causas de los problemas sexuales en las relaciones de pareja

Así mismo, suelen presentarse debido a una dinámica disfuncional  que genera un desgaste progresivo en la relación, y estas, son algunas de las causas:

  • Aburrimiento/Rutina.
  • Tensiones, desacuerdos y/o discusiones frecuentes.
  • Poco tiempo compartido.
  • Estrés y cansancio.
  • Falta de deseo, deseo compulsivo, evitación o rechazo de la intimidad.
  • Sexo sin afecto.
  • Llegada de hijos.
  • Cambios físicos en el cuerpo que generan inseguridad.
  • Edad (vejez).
  • Consumo de sustancias (alcohol, drogas, etc.).
  • Condición médica o  física.
  • Trastorno psicológico (p. ej: depresión, ansiedad u otras enfermedades mentales).

Ya que sabemos cuáles son las consecuencias y causas de los problemas sexuales en la relación de pareja, conozcamos cuáles son los problemas sexuales más comunes.

Entre los más comunes encontramos: disfunción eréctil, dificultad para alcanzar el orgasmo, eyaculación precoz, vaginismo (dificultad de la penetración por la contracción de los músculos de la vagina), dispareunia (dolor causado por la penetración vaginal), entre otros.

¿Cómo superar los problemas sexuales?

  • Hablar abiertamente y con naturalidad sobre el tema, sin vergüenza ni miedo.
  • Terapia psicológica individual.
  • Terapia psicológica de pareja.

(Detectar los motivos de los problemas sexuales, fomentar la comunicación en la pareja, gestionar emociones, trabajar el problema sexual, la autoestima y los síntomas psicológicos.)

  • Acudir con un sexólogo.

(Estudia, analiza y aborda conflictos, alteraciones, patologías y trastornos sexuales.)

Como vimos, la sexualidad en la relación de pareja es un área importante a la cual se le debe prestar atención para asegurar que el desempeño y la satisfacción de ambas sea la deseable.

Si sospechas que tu relación de pareja se está viendo afectada por problemas sexuales, NO DUDES acudir con un psicólogo o sexólogo, ya que en conjunto pueden contribuir a que tu relación de pareja mejore.

Como superar un duelo

Como superar un duelo

Cuando hablamos de duelo, hablamos de haber perdido algo o alguien al cual le tenemos un alto grado de estima.

Es por ello que podemos vivir un duelo por diferentes causas:  

-Fallecimiento de un familiar

-Cambio de casa

-Pérdida de una mascota

-Ruptura de una relación  de pareja

-Perdida de salud

-Pérdida material


como superar el duelo

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Sin duda el dolor en el duelo es inevitable nos ayuda a superar un duelo ya que cumple con la función de acompañarnos a una nueva realidad, nos lleva a la aceptación de una pérdida irremediable, donde es importante darle un lugar al dolor que sentimos y desde ahí retomar nuestras metas.

Este camino hacia la aceptación es como una carretera con baches, retornos, subidas y bajadas emocionales donde experimentamos las etapas del duelo:

ETAPAS DEL DUELO

Te compartimos las etapas del duelo que es importante entenderlas para saber como superar un duelo

Negación: Esta fase se caracteriza por entrar a un estado de shock, confusión y aturdimiento.

Experimentando ansiedad ante la nueva situación que se vive, incluso se puede percibir la sensación de estar en blanco y actuando de manera mecánica.

Ira: Ante el primer contacto con la conciencia de pérdida, experimentamos emociones hostiles, como la irritabilidad, resentimiento, enojo profundo hacia la perdida, a la vida, a las personas o incluso hacia uno mismo, ante la incapacidad de poder cambiar la situación.

Negociación:  La persona guarda la esperanza a que nada cambie, incluso se piensa en las diferentes posibilidades sobre como las cosas pudieron ser diferentes, como se puedo haber evitado esta situación dolorosa o incluso haber retrasado tal perdida.

Depresión: Se comienza a asumir de forma definitiva la tristeza y desesperanza, a la par que aparecen síntomas propios de la depresión, como el cansancio excesivo, falta de apetito, insomnio, apatía y el deseo de estar solo.  

Aceptación: Es la llegada de un estado de calma, ligado con la comprensión de la perdida o muerte.

El llegar a este punto no implica ya no extrañar lo perdido, implica abrazar una nueva realidad y retomar nuestras metas.

CONSEJOS PARA SUPERAR UN DUELO

  • Es muy importante recordar que cada persona vivimos de manera diferente el duelo y sus fases, no necesariamente se presentan en orden, durante este proceso es posible experimentar retrocesos, incluso el retroceso cumple una función importante en el duelo.
  • Está bien sentir dolor, es importante darle un lugar a nuestras emociones.
  • Lo ideal es buscar apoyo de psicoterapia para enfrentar el duelo de la mejor manera posible, donde se busque la manera de ir resolviendo todas las dudas que tenemos durante el duelo, comprender las diferentes emociones que se presentan. Incluso poder apagar aquellos pensamientos angustiantes propios del proceso.

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Dra. Estephania Del Aguila Flores
Psiquiatra
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