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No puedo sentirme feliz

En ocasiones, nos hemos sentido tristes sin tener una razón aparente, o bien, no logramos identificar qué es lo que nos pasa, y, solemos cuestionarnos ¿por qué no puedo sentirme feliz? Puede parecer frustrante y angustiante, ya que no encontramos una respuesta para sentirnos mejor.

La realidad, es que hoy en día, pareciera que se nos obliga a ser feliz, ya que no está permitido vernos tristes, sentir dolor o angustia; basta con ver en redes sociales o en televisión cómo comparamos nuestra felicidad con la de otros.

Los medios aparentemente nos muestran que existe una pastilla para deshacernos de todos nuestros síntomas, malestares, así curar todo lo más pronto posible, librarnos de sentir insomnio, acidez, dolor de estómago, dolor de cabeza, etc. 

Gran parte de nuestra vida, la enfocamos de una u otra forma a evitar el sufrimiento, y, pasamos gran parte de nuestro tiempo tratando de encontrar alivio. Pareciera que estamos dispuestos a todo para gozar, pero, no para permitirnos sentir dolor.

¿Satisfacer nuestros deseos nos llevará a alcanzar la plena felicidad?

Debemos saber que esto no es posible, ya que en la vida de una persona todas las cosas no pueden estar bien o a la perfección, así como el cumplimiento de todos nuestros deseos, no es sinónimo de satisfacción, porque ninguna sensación será igual a otra.

En lugar de pensar de esta manera, hay que cuestionarnos si quizás vivimos algo que nos afectó tanto o causó tanta conmoción en nuestra vida, de tal manera que pareciera que desarrollamos cierta fijación con aquella experiencia.

Por ejemplo, cuando somos niños y los afectos, la diversión y los apapachos sobresalen, conforme el niño va creciendo, sabrá que ese núcleo familiar es un paraíso que disfruta, y por lo tanto, buscará otras alternativas similares a ese núcleo que antes le brindaba felicidad sin realizar esfuerzo alguno.

Por lo tanto, pareciera que el niño está obligado a buscar cualquier experiencia que sirva para regresar a esas primeras vivencias, con la diferencia, de que ahora sí tiene que realizar esfuerzos, y por lo tanto, experimentar dolor.

Lo mismo pasa con las experiencias que no fueron satisfactorias, será de manera contraria, y por lo tanto, sentiremos miedo a revivir o pasar por la misma situación.

La importancia de un proceso psicoterapéutico

Aunque solemos ir con la expectativa de pensar que encontraremos una fórmula mágica en terapia para ser felices, la realidad es que resulta ser un espacio dónde nos toca enfrentarnos con nosotros mismos, para así poder aceptar cada emoción y saber que se nos engaña sobre la supuesta verdadera felicidad.

“Nadie tiene que ser feliz todo el tiempo. Eso no es salud mental, es engaño.” Meredith Grey

¿Y qué es la felicidad?

Debemos saber que la felicidad es tan efímera, porque la experimentamos en contraste a las frustraciones, dolores, sensaciones, etc.; de tal manera que, debemos permitirnos sentir y tener en mente que la felicidad es individual, singular e incompleta a la medida de cada uno, y que ningún sentir es o será igual a otro.

“Se requiere de tristeza para conocer la alegría; de dolor para apreciar el amor. Si no hay oscuridad, no se puede iluminar. Sin escuchar ruido, ¿Cómo estimar el silencio? Se precisa de ausencia para valorar la presencia; y a veces, un corazón roto para saber cómo no romper otro.” Anónimo.

Ansiedad por tener pareja

Hoy en día, se sabe mucho sobre el miedo y la ansiedad por querer tener pareja, pero, sabías que de igual manera existen personas que presentan ansiedad por tener pareja; es decir, temen formalizar, etiquetar o comprometerse a tener una relación.

Mi espejo en el otro

La mayoría de nosotros busca conscientemente cualidades en el otro, pero, la realidad es que el tener pareja es como un espejo para el otro, donde se terminan reflejando aspectos nuestros en la otra persona, los cuales muchas veces giran en miedos, dependencia e inseguridades.

El tener pareja conlleva a mostrar tu mejor lado, pero también, a enfrentarnos a aquellos aspectos que no nos gustan de nosotros y a cuestionarnos, por ejemplo, el ¿por qué nos enamoramos?, o ¿Cómo nos enamoramos?

Cuando tenemos pareja, cualquier característica propia puede ser proyectada, por ejemplo: 

Si tengo como pareja a alguien posesivo, puede ser que lo haya elegido porque inconscientemente, hay un aspecto mío así de posesivo o alguna otra característica, la cual nos lleva a un hilo de nuestra vida del cuál aún no nos hemos logrado desprender.

Tener pareja puede hacernos sentir vulnerables, por lo tanto, podemos llegar a frenarnos, ya que el adentrarse a una relación, es sinónimo de abandonar lo conocido y aventurarse a cambios que nos hacen salir de nuestra zona de confort.

Tener pareja reabre heridas

Cuando iniciamos una relación podemos reabrir heridas causadas por vivencias pasadas que no hemos logrado sanar o procesar, lo cual, causa miedo a que eso se repita, y por lo tanto, hay personas que deciden cerrarse en sí mismos y evitar toda relación posible.

Sin embargo, esto no necesariamente se relaciona con experiencias amorosas, sino también con aspectos en general de nuestra vida que hoy en día seguimos arrastrando.

Miedo a sentir

El miedo de perder a la persona que amamos o el temor de ser lastimados, puede hacernos correr de cualquier compromiso, ya que vivir una ruptura es sinónimo de atravesar por un duelo, del cual muchas veces, creemos no ser capaces de afrontar.

Pero, sabías que la forma en que manejamos nuestros duelos y pérdidas se relacionan con nuestros primeros modelos de amor; es decir, con nuestros primeros cuidadores (papás, abuelos, etc.), y de vinculación; esto puede ocasionar que aquellas vivencias dejen una marca indeleble que terminará presentándose en las próximas relaciones que estableceremos.

Recuerda que debemos entender la ausencia de alguien más, no como una falta de algo, sino como una vivencia compartida; ya que cada uno de nosotros tenemos varios guiones en nuestra vida.

Indagar a cada quién en sus propios guiones y en aspectos que solemos repetir de una relación a otra no es tarea fácil, pero, el acudir a psicoterapia nos ayudará a contar con un espacio de escucha.

A largo plazo encontraremos la posibilidad de desprendernos de aquellas vivencias y así elegir una pareja desde una motivación más personal y también a mejorar los vínculos que tenemos.

«Siempre fuiste mi espejo, quiero decir que para verme tenía que mirarte».

Julio Cortázar

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Lo que ocurre en nuestro cerebro cuando tenemos una ruptura amorosa

El terminar una relación suele ser un proceso difícil, debido a que experimentamos un cúmulo de emociones, e incluso, porque los recuerdos de o con esa persona vienen constantemente a nuestro cerebro, pero, alguna vez te has preguntado ¿por qué nos duele tanto cuando terminamos una relación?, ¿por qué es difícil superar una ruptura amorosa?, ¿Qué sucede en nuestro cerebro? 

A continuación te explico por qué…

¿Qué ocurre en nuestro cerebro?

Cuando estamos cerca de las personas que amamos, nuestro cerebro libera principalmente 2 sustancias, la dopamina y la oxitocina, las cuales ocasionan que nos hagamos adictos a la persona, por lo tanto, es más difícil desprendernos de ellas.

Por esta razón, cuando estamos lejos de esa persona, nuestro cerebro se vuelve “loco”, ya que entramos en un estado de abstinencia y nuestro cerebro busca a toda costa volver a obtener la sensación que causan estas sustancias, para que de esta manera, podamos volver a sentir placer o felicidad de nueva cuenta.

Por ello, es que la ruptura  se vuelve más complicada; debido a que, no sólo se trata de un tema emocional, si no también físico, ya que nuestro cerebro nos pide estar con la persona con el fin de volver a sentirse bien.

Algunos estudios científicos han comprobado que algunas de las partes del cerebro que se activan cuando tenemos una ruptura, son las mismas que se activan cuando se nos rompe un hueso, motivo por el cual, este proceso resulta tan doloroso.

Así mismo, existen investigaciones que mencionan que enamorarse puede asemejarse a cuando se consume cocaína, debido a que ambas experiencias afectan nuestro cerebro de forma similar y desencadenan una sensación de euforia, lo cual hace que la persona sea tan adictiva para nosotros y que no queramos dejarla.

Pero… ¿Cómo podemos superar una ruptura?

Es importante, que tratemos de no hacerle caso a nuestros pensamientos, debido a que nuestro cerebro sólo está buscando volver a obtener la sensación de euforia y bienestar.

Por ello, te comparto el siguiente dato… Cada uno de nosotros, podemos generar estas sustancias y engañar a nuestro cerebro realizando otras actividades, tales como:

  • Estar cerca de las personas que queremos, por ejemplo: amigos o familiares.
  • Hacer ejercicio: el realizar actividad física generará que liberemos endorfinas.
  • Escuchar música y dormir bien: esto ocasiona que segreguemos dopamina.
  •  Acudir a psicoterapia: hará que este proceso sea mucho más llevadero.

Tómate el tiempo que creas necesario para sanar…

Una ruptura no es un proceso fácil, así que ten mucha paciencia, debido a que tu cerebro acaba de reaccionar cómo si se hubiera roto un hueso, y, al igual que un hueso, un corazón roto necesita tiempo para sanar.

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La reacción de los pequeños ante las pérdidas o duelos

Alguna vez te has preguntado ¿Cómo reaccionan los más pequeños de la casa ante una pérdida o proceso de duelo?, si tú, al igual que yo te has hecho esta pregunta… Te invito a que continúes leyendo.

Es importante que sepas, que el comportamiento infantil ante las pérdidas o los procesos de duelo, de manera frecuente, es malinterpretado por los adultos, de tal manera que, creen que los más pequeños de la casa no reaccionan ante este suceso debido a que no logran comprender lo que pasa.

Sin embargo, lo que los adultos no saben, es que los pequeños no reaccionan de la misma manera que ellos ante este tipo de eventos.

¿Por qué ocurre esto?

Esto es debido a que la mente de los pequeños los protege de experiencias que son fuertes e impactantes para su edad; de tal manera que, los pequeños no pueden mostrar sus sentimientos por completo y adoptan reacciones específicas.

Por ejemplo:

Algunos pequeños en vez de ser retraídos o mantener pensamientos relacionados con la pérdida, son más activos y manifiestan su tristeza por algunos minutos y de inmediato continúan riendo y jugando, pueden llorar o sentir temor al sentirse abandonados por algunos minutos, etc.; debido a que no cuentan con las herramientas suficientes para expresar lo que sienten.

Entonces… ¿Cómo viven las pérdidas o los procesos de duelo los pequeños?

Las pérdidas y los procesos de duelo ocurren de manera distinta, según la etapa de desarrollo de vida; en el caso de los pequeños, los episodios de duelo suelen ser más cortos, debido a que ellos no exploran o no comprenden sus pensamientos y sentimientos como los adultos.

El duelo en las etapas de desarrollo infantil

Los bebés recién nacidos o de 12 o 14 meses, no saben lo que es la muerte, pero, al ser separados de la madre pueden llegar a ser apáticos, callados e inactivos; los pequeños de 2 a 3 años, suelen confundir la muerte con estar dormidos y experimentar ansiedad, angustia, e incluso, perder el habla por un tiempo.

De los 3 a los 6 años, piensan que la muerte es temporal y reversible, como si la persona durmiera y después de un tiempo despertara, e incluso, llegan a creer que los propios pensamientos “malos” causaron la enfermedad o muerte de la persona y pueden presentar trastornos al comer, al dormir o en el control de las funciones corporales.

De los 6 a los 9 años, comienzan con la curiosidad por el tema de la muerte, se hacen preguntas, ven a la muerte como una persona o espíritu, la ven como un proceso definitivo que solo les pasa a las personas mayores y pueden presentar problemas de aprendizaje.

(Comportamiento agresivo o antisocial, apego y/o dependencia a otras personas y preocupación por la propia salud.)

Etapa final

Finalmente, de los 9 años en adelante, ven a la muerte como algo inevitable, irreversible y que le pasa a todas las personas.

Recuerda que los pequeños pueden manifestar sus emociones y pensamientos derivados de los acontecimientos inesperados, de manera diferente y única; por ello, es importante que se pueda hablar con ellos sobre este tema de manera sencilla.

Para que cuando lleguen este tipo de eventos, no se tenga duda de qué se tiene o debe hacer, no se les excluya y puedan afrontar la pérdida y el proceso de duelo de mejor manera.

Si identificas que tu pequeño o que el pequeño de algunos de tus conocidos está pasando por una pérdida o proceso de duelo y su comportamiento ha cambiado, no dudes en prestar atención, buscar ayuda de un profesional de la salud mental (psicólogo) y acompañarlo en el proceso.

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5 razones de porque se me sube el muerto

Seguramente, alguna vez has escuchado la famosa frase ‘’se me subió el muerto’’, o bien, experimentaste miedo al sentir que no podías despertar y percibiste alucinaciones. ¿Sabías que existen distintas teorías sobre ese suceso?

Espíritus (México)

En México, se cree que ‘’se subió el muerto’’ porque fue a causa de un espíritu de una persona muerta. Un espíritu en particular que aún no logra descansar, quién se acuesta sobre el cuerpo de la víctima para dormir, sin permitirle a la víctima moverse.

Padafache (Italia)

En algunas partes de Italia, en la cultura de las Marcas y Los Abruzos, la gente tiende a relacionar la parálisis del sueño con un ataque del famoso Pandafeche; quien se muestra en una figura de blanco, con ojos demoníacos, boca larga y puntiaguda en forma de bruja, un espíritu o un gato terrorífico de forma humanoide que puede transformarse con el fin de obtener heridas.

Es posible evitar que aparezca, dejando un vino junto a la cama, ya que tiene gran gusto por esta bebida, o bien, dejando una escoba con muchas cerdas o una bolsa de legumbres, ya que le gusta contar y ello retrasaría su aparición.

Pisadeira (Brasil)

Se dice que ocurre la aparición de una mujer anciana de uñas largas que vive en los tejados de las casas; las personas cuentan que esto ocurre porque han comido mucho por la noche y se van a dormir con el estómago lleno. En ese momento, la pisadeira baja en silencio por los techos de la habitación y se presenta sobre el pecho de la persona que se encuentra durmiendo.

Fantasmas (Camboya)

En Camboya, cuando se te sube el muerto se dice que es porque una persona está durmiendo y sueña con apariciones fantasmales, lo que quiere decir, es que son el resultado de visitas de otras entidades.

Jinn (Egipto)

Se dice que la parálisis de sueño es causada por una criatura espiritual llamada Jinn, a lo que se le conoce como el “ataque de Jinn”; se tiene la creencia de que esa criatura cuando aparece puede producir la muerte, ya que ocasiona un gran miedo.

Estas son algunas de las teorías sobre la parálisis de sueño, pero…

¿En realidad qué es lo que ocurre en nuestro cuerpo?

Experimentar parálisis de sueño puede relacionarse con: narcolepsia, hipertensión, trastornos convulsivos, falta de sueño, trastornos del sueño, desajuste de horarios, estrés, trabajo por turnos nocturnos, etc.

La parálisis de sueño, se caracteriza por un desajuste en los mecanismos que regulan la fase de sueño NMOR (movimiento ocular no rápido) – MOR (movimiento ocular rápido), y es muy probable que ocurra cuando las personas se encuentran muy agotadas, estresadas o cuando duermen en posición boca arriba.

Es decir, en ocasiones llegamos tan cansados a casa que nos quedamos dormidos, y por lo tanto, pareciera que nos saltáramos fases del sueño; en este momento nuestra respiración se encuentra intacta, mientras que el movimiento de los músculos se inhibe, y cuando ocurre la parálisis de sueño no es posible hablar o realizar movimiento alguno.

De tal manera que, lo que se experimenta o se siente, como la presión en el pecho o percibir la presencia de alguien (alucinaciones visuales y/o auditivas), en realidad son imágenes hipnagógicas, las cuales aparecen mientras dormimos; mientras que las imágenes hipnopómpicas, tienen lugar en los momentos previos al despertar.

Por otro lado, la amígdala, quién se encarga del procesamiento y almacenamiento de nuestras reacciones emocionales para mantener nuestra supervivencia justo en la parálisis de sueño, genera que nuestro cerebro detecte falsos positivos, y por lo tanto, se presentan alucinaciones y angustia por querer despertar.

Esto puede pasarnos a cada uno de nosotros, alguna vez en la vida; sin embargo, cuando esto se vuelve constante, es importante consultar y apoyarnos de un profesional, como un psiquiatra y/o psicoterapeuta.

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Depresión atípica o depresión sonriente

Hoy en día, solemos tener muy presente o normalizado que cuando una persona se encuentra en un estado de depresión suele mostrarse decaída, sin ganas o aislada, pero, la realidad es que no siempre suele ser así; ya que en ocasiones, puede tratarse de una depresión sonriente, o también llamada, depresión atípica; y esta, es una clase de depresión muy común.

La diferencia que tiene la depresión atípica con la depresión ‘‘común’’, es justo como su nombre lo dice, los síntomas son pocos comunes o contrarios a lo que se espera encontrar en una persona que se encuentra en depresión.

Por ejemplo: en lugar de mostrar un bajo estado de ánimo, se puede presentar un estado de ánimo irritable o aparentemente mostrarse bien; en lugar de no tener hambre como suele presentarse, puede ocurrir un aumento de apetito; en lugar de sentir mucho cansancio o sueño, puede presentarse nerviosismo o sentir que se tiene que estar en movimiento, mantenerse ocupado, etc.

Depresión sonriente

Según el DSM-V (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales), la diferencia entre la depresión que todos solemos conocer y la depresión atípica, es que, en la depresión atípica, el estado de ánimo suele presentar mejoría de manera temporal cuando vivimos acontecimientos positivos.

Este tipo de depresión se caracteriza por la reactividad del estado de ánimo, es decir, cuando se presentan acontecimientos positivos para la persona, por ejemplo: una visita de un ser querido, realizar una actividad favorita, etc., la tristeza no estará presente por un período de tiempo prolongado, y, permanecerá sólo si las circunstancias externas se mantienen favorables para la persona.

Es por ello, que en ocasiones no nos damos cuenta cuando nuestro amigo, familiar o persona que queremos se encuentra en un estado depresivo, porque quizás aportamos algo positivo o puede ser que estemos percibiendo un estado de felicidad falso, pasajero e irreal, sin imaginar que el mismo es de corta duración, ya que es algo aparente.

Síntomas de la depresión atípica

Síntomas que suelen ser frecuentes y opuestos a una depresión “normalizada”:

  • Comer en exceso o tener un aumento de peso.
  •  Sueño excesivo.
  •  Fatiga, debilidad y sensación de pesadez corporal.
  • Sensibilidad intensa al rechazo o a la crítica.
  • Estados de ánimo reactivos (ponerte feliz solo con eventos positivos).

La depresión nos puede provocar deseo de alejarnos de las personas que son importantes para nosotros, inclusive, hacernos pensar que no hay opciones y que jamás lograremos sentirnos mejor.

Recuerda que es importante no suponer cómo se encuentra alguien y que siempre es mejor y recomendable preguntar qué es lo que siente; así mismo, recuerda que apoyamos mucho estando presentes, escuchando y brindando espacio.

Por otro lado, es sugerible acudir con un profesional de la salud mental si se está ante este trastorno, ya que no necesariamente tenemos que vivir nuestros procesos solos.

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Tensión y dolor muscular por ansiedad

Sientes dolor en diferentes partes de tu cuerpo o constantemente sientes tensión muscular y no sabes porqué…

¿Te duelen los hombros, la cabeza o el cuello de manera constante?

Si experimentas estos malestares y sufres de ansiedad, es importante que sepas que la ansiedad se manifiesta de diversas maneras, entre ellas, con síntomas físicos, tales como el dolor o la tensión en diferentes partes del cuerpo. Pero… ¿Sabes cuáles son los síntomas musculares más frecuentes que causa la ansiedad?

Como te decía, la ansiedad se manifiesta de diversas maneras; y estas son las comunes:

  • Tensión o rigidez muscular.
  • Contracturas musculares.
  • Dolor en ciertas zonas o en todo el cuerpo .
  • Pinchazos musculares.
  • Espasmos musculares.
  • Calambres.
  • Debilidad muscular

Después de conocer los síntomas, yo me preguntaría ¿por qué la ansiedad provoca esto?, si tú al igual que yo te hiciste la misma pregunta, te explico el por qué.

¿Por qué ocurre esto?

Cuando nos sentimos ansiosos, preocupados o tensos, nuestro cerebro recibe una señal, la cual ocasiona que automáticamente diversos músculos de nuestro cuerpo reaccionen, por ejemplo: los músculos faciales, es decir, la mandíbula y los músculos que rodean los ojos y la boca, así como los músculos del cuello y la espalda, se ponen tensos o rígidos debido a una respuesta natural del cuerpo, y, posteriormente, cuando la emoción pasa los músculos se vuelven a relajar.

Todo este proceso, es simplemente una reacción natural del organismo para protegernos y no es dañina.

De tal manera, la tensión, rigidez o contracción constante de nuestros músculos ocasionan el dolor, ya que cuando el estrés se convierte en un estado crónico, los músculos jamás llegan a relajarse y se mantienen en un estado de tensión constante.

Así mismo, cuando nos enfrentamos a actividades que requieren de mucho esfuerzo, los músculos de nuestro cuerpo se contraen. Por otra parte, es muy común que cuando nos sentimos muy ansiosos lleguemos a contraer nuestros músculos sin siquiera darnos cuenta, lo que ocasiona que nuestras articulaciones trabajen más de lo común.

¿Sabes cuáles son los principales músculos que se ven afectados?

  • Cuello.
  • Espalda.
  • Hombros.
  • Mandíbula.
  • Cabeza.
  • Frente.

Una vez que ya conocemos los síntomas y el por qué ocurren, es importante saber si estos pueden tratarse o disminuir, por eso, a continuación te diré cómo sobrellevar estos malestares.

¿Cómo aliviar el dolor o la tensión muscular?

  • Realizar ejercicios de estiramiento, estos ayudarán a fortalecer los músculos y a aliviar las molestias o dolores corporales.
  • Técnicas de relajación como ejercicios de respiración, yoga, escuchar música clásica, etc.
  • Acude con un psicólogo y/o psiquiatra, estos profesionales de la salud mental emitirán un tratamiento adecuado y acorde a tus necesidades para disminuir la ansiedad, y al contar con este, los dolores irán disminuyendo.

Así mismo, es importante que descartes que se trate de una cuestión ajena a la ansiedad, por ejemplo, que esta tensión o dolor muscular sea a causa de alguna contractura o lesión física; por ello, te recomiendo acudir con un fisioterapeuta para que valore que está ocurriendo contigo y de esta manera contar con un tratamiento adecuado a tus necesidades.

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Siento ansiedad por enfermarme

En ocasiones nos preocupa (ansiedad) estar enfermos o poder estarlo, y, de manera frecuente esto nos hace sentirnos angustiad@s y puede causarnos dificultades en nuestra vida diaria. Si esto te ocurre, puedes estar experimentando Trastorno de Ansiedad por Enfermedad.

Se habla de un Trastorno de Ansiedad por Enfermedad cuando una persona de manera constante y excesiva se preocupa por tener o llegar a tener una enfermedad grave, aún después de haber contado con una valoración médica que haya descartado la presencia de síntomas o enfermedades graves.

¿Cómo saber si tengo ansiedad por enfermar?

  • Me siento tan preocupad@ por la idea de que estoy enferm@ o que puedo enfermarme.
  • Malinterpreto las sensaciones corporales normales o los síntomas físicos menores (p. ej.: latido cardiaco acelerado, nuevas sensaciones corporales como contracción muscular, fatiga, etc.) y me siento ansios@ por lo que estoy sintiendo.
  • Me angustio y soy incapaz de funcionar con normalidad.
  • Me auto examinó en repetidas ocasiones (p. ej.: compruebo mi pulso en varias ocasiones para ver si mi ritmo cardíaco es regular, etc.).
  • Investigo en internet mis síntomas y pretendo saber que tengo.
  • Busco atención médica de manera frecuente o me siento demasiado angustiad@ para hacerlo por miedo a que me diagnostiquen una enfermedad grave.
  • Busco la manera de tranquilizarme, pero insisto en que tengo algo (p. ej.: voy con el doctor o con familiares y les habló sobre cómo me siento, me dicen que no tengo nada y pienso que no toman en serio mis síntomas).
  • Me preocupo excesivamente por el riesgo que corro al tener un antecedente de enfermedad familiar.
  • Los síntomas aparecen y desaparecen.

¿En qué personas es más común que ocurra?

Este trastorno suele comenzar a principios o mediados de la adultez y puede aumentar con la edad y afectar tanto a hombres como a mujeres.

¿Qué lo origina?

No existe una sola causa, pero, existen diversos factores que pueden detonarlo, p. ej.:

  • Creencias erróneas (ante la dificultad para tolerar la incertidumbre sobre las sensaciones molestas o inusuales, las creencias pueden hacer que las malinterpretes y busques pruebas para confirmar que tienes una enfermedad grave).
  • Antecedentes familiares o personales de alguna enfermedad seria durante la infancia o en alguno de los padres o familiares cercanos.
  • Estrés.
  • Características de personalidad (tendencia a preocuparse).
  • Uso excesivo del internet para consultar temas de la salud.

¿Cómo afecta la ansiedad por enfermar a quienes la padecen?

Al mantener una preocupación interminable, se llega a presentar frustración, tanto en quién la vive como en las personas cercanas, por lo tanto, se puede generar tensión en las relaciones familiares y/o sociales. Así mismo, en ocasiones quien la padece puede llegar a evitar situaciones estresantes, como por ejemplo: evita realizar alguna actividad física, evita acudir a ciertos lugares o visitar a personas, etc. por miedo a riesgos a su salud.

¿Cuándo se debe consultar a un médico?

Debido a que los síntomas pueden estar relacionados con problemas de salud física, es importante tener una valoración médica, la cual consistirá en llevar a cabo una exploración completa (estudios) que permita confirmar y/o descartar que se trate de una cuestión física. Así mismo, si el médico identifica o considera que este malestar es a consecuencia de un padecimiento de la salud mental (p. ej.: ansiedad), es recomendable acudir con un psiquiatra y/o psicólogo.

¿Existe un tratamiento?

Existe la manera de prevenirlo y de tratarlo.

Para prevenir que experimentemos Trastorno de Ansiedad por Enfermedad, estas sugerencias pueden resultar de gran ayuda:

  • Si tienes problemas de ansiedad, busca asesoramiento profesional lo antes posible para evitar que los síntomas se agraven y perjudiquen tu calidad de vida.
  • Aprende a reconocer cuándo estás estresad@ y cómo esto afecta tu cuerpo.
  • Practica periódicamente técnicas de control del estrés y de relajación.

Por otro lado, estas son algunas recomendaciones para tratar el Trastorno de Ansiedad por Enfermedad:

  • Contar con una atención médica de manera regular.
  • Si los síntomas no disminuyen es conveniente contar con una atención psiquiátrica y/o psicológica para que valore y emita un tratamiento adecuado a las propias necesidades, sin dejar de lado la atención médica.
  • Cumplir con el tratamiento para ayudar a evitar las recaídas o el agravamiento de los síntomas.

Recuerda que pueden existir diversos factores que nos generan ansiedad y que esta se puede intensificar cuando se tratan de temas de salud; sin embargo, el contar con un asesoramiento psicológico (psicoterapia) y con algunos medicamentos, pueden ayudar a aliviar las preocupaciones que experimentamos.

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Se me subió el muerto…


Seguramente alguna vez experimentaste lo que hoy en día llaman ‘‘se me subió el muerto’’ o algún amigo te contó sobre el miedo que sintió y sobre las alucinaciones que percibió, lamento informarte que, aunque pareciera ser algo sobrenatural, en realidad se trata de una parálisis del sueño, y por lo tanto, tiene una explicación.

Para empezar, antes de pensar si se te ha subido el muerto, es importante conocer lo que ocurre en nuestro cuerpo cuando dormimos, ya que el sueño se divide en diferentes etapas:

Etapas del sueño.

Cuando dormimos, el cuerpo alterna entre los movimientos oculares rápidos (MOR) y los movimientos oculares no rápidos (NMOR).

En la primera etapa del sueño se presentan los movimientos oculares no rápidos (NMOR). Esta es una fase de adormecimiento, la cual dura unos minutos desde que nos encontramos en el período de vigilia (estado de alerta) hasta que adormecemos.

Posteriormente viene la fase de sueño ligero, en esta fase el cuerpo se va desconectando lentamente de aquello que hay en el entorno; aquí ocurre una gran actividad cerebral. ¿Alguna vez soñaste que caías y te despertabas abruptamente? En esta fase podemos despertar con cualquier cosa y sentir que caemos (brincamos estando dormidos).

Inmediatamente sigue la fase de transición, dónde nos acercamos al sueño profundo. Es una etapa muy breve que se presenta durante la fase de sueño ligero y la fase de sueño profundo; en esta transición nuestro cuerpo se encuentra en un estado de relajación profunda y es aquí dónde ocurre la segregación de la hormona de crecimiento.

Después, viene la fase de sueño profundo, es la etapa más importante porque determina la calidad de nuestro sueño, en esta suele ser difícil despertarnos, ya que nuestra respiración y presión arterial es baja.

Por último, viene la fase de movimientos oculares rápidos (MOR), en esta etapa tenemos alta actividad cerebral, la cual es muy similar a la que tenemos cuando estamos despiertos y con la diferencia de que nuestros músculos se encuentran bloqueados; es la fase en la que soñamos y captamos información del exterior.

¿Y por qué se me sube el muerto?

Ahora que conocemos las etapas del sueño, te explicaremos qué es la parálisis del sueño. Este trastorno del sueño se debe a que se produce un desajuste en los mecanismos que regulan la fase de sueño NMOR – MOR en un periodo corto de tiempo.

Es decir, en ocasiones estamos tan cansados que dormimos abruptamente como si nos saltáramos fases del sueño, pero, los movimientos oculares y la respiración están intactos, mientras que el movimiento de los músculos se inhibe, de tal manera que no es posible poder hablar o realizar algún movimiento. Esto es muy probable que ocurra cuando las personas se encuentran muy agotadas, estresadas o cuando duermen en posición boca arriba.

Cuando tengo parálisis de sueño siento que alguien está presente…

Experimentar opresión en el pecho, sentir que alguien está presente, sentir que eres tocado por alguien, así como las alucinaciones visuales y/o auditivas son los síntomas más destacados de la parálisis del sueño; a esto se le conoce como imágenes hipnagógicas, es decir, son alucinaciones auditivas, visuales y/o táctiles que se produce durante el adormecimiento (poco antes del inicio del sueño) e imágenes hipnopómpicas que tienen lugar en los momentos previos al despertar.

¿Sabías que la amígdala que se encarga del procesamiento y almacenamiento de nuestras reacciones emocionales para mantener nuestra supervivencia cuando sentimos parálisis de sueño se encarga de activar un sistema que facilita información respecto a la vigilancia ante posibles amenazas?

Justo en este proceso, resulta que hay una aceptación de falsos positivos en forma de alucinaciones, y esto, es lo que percibimos mientras no podemos movernos (no hay un control del cuerpo físico), lo cual nos lleva a experimentar una sensación angustiante durante el sueño que podría hacernos creer que vemos fantasmas, espectros, etc.

Experimentar parálisis de sueño puede relacionarse con la narcolepsia, la hipertensión, con algunos trastornos convulsivos, con la falta de sueño, con trastornos del sueño, con algún desajuste de horarios, con el estrés, con el trabajo nocturno, etc.

En general, nos puede ocurrir a todos; sin embargo, cuando es de manera constante es importante consultar con un psiquiatra y/o psicoterapeuta que pueda ayudarnos para mejorar nuestros hábitos de sueño.

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TDAH EN LA VIDA COTIDIANA

¿Tienes problemas para prestar atención?, ¿Te distraes fácilmente?, ¿Sueles olvidar las cosas?, o, ¿Se te dificulta controlar algunas conductas impulsivas?

Posiblemente, se trata del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), el cual se caracteriza por generar dificultades en múltiples áreas del funcionamiento de la persona que lo padece; de tal manera que su desarrollo social, emocional y cognitivo se ve afectado.

De acuerdo al DSM-5, el TDAH es un trastorno que se caracteriza por la presencia persistente de falta de atención, hiperactividad e impulsividad, que resultan ser manifestaciones inapropiadas para la edad de las personas.

¿Quiénes son las personas con TDAH?

Las personas que padecen TDAH, son personas comunes al resto de la población, pero, estas personas manifiestan comportamientos que nos hacen prestar un poco más de atención en ellas.

Por ejemplo, son aquellos niños inquietos y desorganizados que vuelven locos a sus padres, es aquel adolescente aparentemente incapaz de limpiar su cuarto o lavar los trastes, es aquella amiga que siempre interrumpe a los demás para poder hablar sobre la idea que le acaba de llegar a la mente, o bien, es aquel adulto al que se le dificulta cumplir con las tareas laborales porque se le hacen muy laboriosas y aburridas.

Como vemos, el TDAH tiene diversas maneras de manifestarse, por ello, es importante prestar atención a aquellos aspectos que no son tan comunes y que pueden ser indicadores de este trastorno.

Por lo tanto, es fundamental descartar que se trate de otra cuestión de salud emocional y/o física y contar con una valoración psiquiátrica y/o psicológica que determine si en efecto se trata de TDAH o no, ya que en ocasiones este diagnóstico se puede confundir con otros.

¿Cómo se manifiesta el TDAH en las personas?

El TDAH presenta un patrón continuo en la dificultad de autocontrol y para prestar atención, así como también, se presenta una necesidad de tener que moverse o de realizar alguna actividad de manera constante porque se tiene demasiada energía, actuar sin pensar, hablar demasiado y/o interrumpir en momentos inoportunos, olvidos frecuentes, desorganización, desesperación, hiperconcentración (la persona se concentra tanto en algo que deja de darse cuenta de lo que ocurre a su alrededor), etc.

¿Cómo afecta el TDAH a las personas?

Por si fuera poco experimentar esta serie de síntomas o dificultades, el TDAH suele generar ciertas repercusiones a nivel personal, familiar, escolar, laboral y social, ya que causan cierto nivel de disfuncionalidad.

Por ejemplo, problemas de conducta, dificultad para aprender, bajo rendimiento académico, dificultad para relacionarse con los demás, irritabilidad, frustración, problemas de autoestima, ansiedad y/o depresión, etc.

¿Cómo ayudar a las personas con TDAH?

Como ya vimos, padecer TDAH no es una cuestión sencilla, ni para la persona que lo padece, ni para quien convive con ella, por eso, es fundamental informarnos y educarnos sobre este trastorno, ser comprensivos y empáticos.

Así como también, contar con atención profesional de un psiquiatra y/o psicólogo que proporcione un tratamiento para este padecimiento.

La mejor forma de abrazar el TDAH, es con paciencia y sin etiquetas… Recuerda, que el padecer un trastorno no nos define como persona.

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Delegación Cuauhtémoc,
Ciudad de México.

Dra. Estephania Del Aguila Flores
Psiquiatra
C.P. 6382820
C.Esp. 8536603