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La violencia silenciosa

Al pensar en violencia, lo primero que viene a nuestra mente es el clásico golpe, sin embargo, hay muchas maneras de violentar y que igualmente tienen un impacto en la integridad y emociones de la persona.

Este es el caso de la violencia pasiva, en el cual, la persona deja de hacer cosas para lastimar a la otra persona, tal vez, te sonará conocido lo siguiente “yo no soy violenta, pero ignoro a la persona, aunque me hable”, justamente, el dejar de hacer algo para lastimar al otro, en eso consiste la violencia pasiva.

Es característico de esta violencia, los mensajes dobles, donde confundimos a la otra persona y le hacemos creer que quien ejerce violencia es el otro y él tiene que reparar el daño, la victima generalmente suele ceder y actuar como la otra persona desea.

El agresor suele comportarse como si él fuera quien sufriera la violencia y no reconoce que su comportamiento lastima al otro.

Pero ¿qué gana una persona con ser violenta?

Quien violenta al lograr lo que él desea con esta conducta, lo sigue replicando, por otro lado, la víctima cree que, con el comportamiento sumiso o hacer lo que el otro desea, consigue evitar las consecuencias negativas, por ejemplo, discusiones, malos tratos, etc., a su percepción evita el problema.

Las víctimas pueden sentirse incapaces de escapar del control de los agresores al estar sujetas a ellos por el miedo, la dependencia emocional, el aislamiento social o distintos tipos de vínculos.

El proceso de la violencia en general

Cuando pensamos en la violencia, creemos que es la misma en todo momento, sin embargo, es cíclica, es decir tiene distintas fases y vuelve a iniciar:

  • Tensión: aquí comienzan ciertos desacuerdos, en los cuales el agresor comienza a generar comportamientos y comentarios hirientes hacia la víctima. La víctima, por otro lado, trata de tranquilizar al agresor y es cuando generalmente adquiere una actitud sumisa.
  • Explosión: el agresor explota por completo, el agresor ataca y generalmente la otra parte no sabe cómo responder.
  • Luna de miel: el agresor se disculpa con la víctima, cambia su comportamiento, le suele hacer regalos y se compromete a cambiar, de esta manera asegura mantener la relación.

Pero esto generalmente se repite, ambas personas en la relación requieren un tratamiento psicoterapéutico, el agresor para modificar el comportamiento, sin embargo, generalmente no lo ven como un problema y no es algo que deseen cambiar, por el otro, la víctima, debido al daño vivido, requiere trabajar en sí misma para tomar las decisiones que sean mejor para ella.

Si estás pasando por una situación de violencia, no dudes en buscar ayuda.

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Dra. Estephania Del Aguila Flores
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