fbpx
Ansiedad-enfermedad

Siento ansiedad por enfermarme

En ocasiones nos preocupa (ansiedad) estar enfermos o poder estarlo, y, de manera frecuente esto nos hace sentirnos angustiad@s y puede causarnos dificultades en nuestra vida diaria. Si esto te ocurre, puedes estar experimentando Trastorno de Ansiedad por Enfermedad.

Se habla de un Trastorno de Ansiedad por Enfermedad cuando una persona de manera constante y excesiva se preocupa por tener o llegar a tener una enfermedad grave, aún después de haber contado con una valoración médica que haya descartado la presencia de síntomas o enfermedades graves.

¿Cómo saber si tengo ansiedad por enfermar?

  • Me siento tan preocupad@ por la idea de que estoy enferm@ o que puedo enfermarme.
  • Malinterpreto las sensaciones corporales normales o los síntomas físicos menores (p. ej.: latido cardiaco acelerado, nuevas sensaciones corporales como contracción muscular, fatiga, etc.) y me siento ansios@ por lo que estoy sintiendo.
  • Me angustio y soy incapaz de funcionar con normalidad.
  • Me auto examinó en repetidas ocasiones (p. ej.: compruebo mi pulso en varias ocasiones para ver si mi ritmo cardíaco es regular, etc.).
  • Investigo en internet mis síntomas y pretendo saber que tengo.
  • Busco atención médica de manera frecuente o me siento demasiado angustiad@ para hacerlo por miedo a que me diagnostiquen una enfermedad grave.
  • Busco la manera de tranquilizarme, pero insisto en que tengo algo (p. ej.: voy con el doctor o con familiares y les habló sobre cómo me siento, me dicen que no tengo nada y pienso que no toman en serio mis síntomas).
  • Me preocupo excesivamente por el riesgo que corro al tener un antecedente de enfermedad familiar.
  • Los síntomas aparecen y desaparecen.

¿En qué personas es más común que ocurra?

Este trastorno suele comenzar a principios o mediados de la adultez y puede aumentar con la edad y afectar tanto a hombres como a mujeres.

¿Qué lo origina?

No existe una sola causa, pero, existen diversos factores que pueden detonarlo, p. ej.:

  • Creencias erróneas (ante la dificultad para tolerar la incertidumbre sobre las sensaciones molestas o inusuales, las creencias pueden hacer que las malinterpretes y busques pruebas para confirmar que tienes una enfermedad grave).
  • Antecedentes familiares o personales de alguna enfermedad seria durante la infancia o en alguno de los padres o familiares cercanos.
  • Estrés.
  • Características de personalidad (tendencia a preocuparse).
  • Uso excesivo del internet para consultar temas de la salud.

¿Cómo afecta la ansiedad por enfermar a quienes la padecen?

Al mantener una preocupación interminable, se llega a presentar frustración, tanto en quién la vive como en las personas cercanas, por lo tanto, se puede generar tensión en las relaciones familiares y/o sociales. Así mismo, en ocasiones quien la padece puede llegar a evitar situaciones estresantes, como por ejemplo: evita realizar alguna actividad física, evita acudir a ciertos lugares o visitar a personas, etc. por miedo a riesgos a su salud.

¿Cuándo se debe consultar a un médico?

Debido a que los síntomas pueden estar relacionados con problemas de salud física, es importante tener una valoración médica, la cual consistirá en llevar a cabo una exploración completa (estudios) que permita confirmar y/o descartar que se trate de una cuestión física. Así mismo, si el médico identifica o considera que este malestar es a consecuencia de un padecimiento de la salud mental (p. ej.: ansiedad), es recomendable acudir con un psiquiatra y/o psicólogo.

¿Existe un tratamiento?

Existe la manera de prevenirlo y de tratarlo.

Para prevenir que experimentemos Trastorno de Ansiedad por Enfermedad, estas sugerencias pueden resultar de gran ayuda:

  • Si tienes problemas de ansiedad, busca asesoramiento profesional lo antes posible para evitar que los síntomas se agraven y perjudiquen tu calidad de vida.
  • Aprende a reconocer cuándo estás estresad@ y cómo esto afecta tu cuerpo.
  • Practica periódicamente técnicas de control del estrés y de relajación.

Por otro lado, estas son algunas recomendaciones para tratar el Trastorno de Ansiedad por Enfermedad:

  • Contar con una atención médica de manera regular.
  • Si los síntomas no disminuyen es conveniente contar con una atención psiquiátrica y/o psicológica para que valore y emita un tratamiento adecuado a las propias necesidades, sin dejar de lado la atención médica.
  • Cumplir con el tratamiento para ayudar a evitar las recaídas o el agravamiento de los síntomas.

Recuerda que pueden existir diversos factores que nos generan ansiedad y que esta se puede intensificar cuando se tratan de temas de salud; sin embargo, el contar con un asesoramiento psicológico (psicoterapia) y con algunos medicamentos, pueden ayudar a aliviar las preocupaciones que experimentamos.

s-sueno-o-subió

Se me subió el muerto…


Seguramente alguna vez experimentaste lo que hoy en día llaman ‘‘se me subió el muerto’’ o algún amigo te contó sobre el miedo que sintió y sobre las alucinaciones que percibió, lamento informarte que, aunque pareciera ser algo sobrenatural, en realidad se trata de una parálisis del sueño, y por lo tanto, tiene una explicación.

Para empezar, antes de pensar si se te ha subido el muerto, es importante conocer lo que ocurre en nuestro cuerpo cuando dormimos, ya que el sueño se divide en diferentes etapas:

Etapas del sueño.

Cuando dormimos, el cuerpo alterna entre los movimientos oculares rápidos (MOR) y los movimientos oculares no rápidos (NMOR).

En la primera etapa del sueño se presentan los movimientos oculares no rápidos (NMOR). Esta es una fase de adormecimiento, la cual dura unos minutos desde que nos encontramos en el período de vigilia (estado de alerta) hasta que adormecemos.

Posteriormente viene la fase de sueño ligero, en esta fase el cuerpo se va desconectando lentamente de aquello que hay en el entorno; aquí ocurre una gran actividad cerebral. ¿Alguna vez soñaste que caías y te despertabas abruptamente? En esta fase podemos despertar con cualquier cosa y sentir que caemos (brincamos estando dormidos).

Inmediatamente sigue la fase de transición, dónde nos acercamos al sueño profundo. Es una etapa muy breve que se presenta durante la fase de sueño ligero y la fase de sueño profundo; en esta transición nuestro cuerpo se encuentra en un estado de relajación profunda y es aquí dónde ocurre la segregación de la hormona de crecimiento.

Después, viene la fase de sueño profundo, es la etapa más importante porque determina la calidad de nuestro sueño, en esta suele ser difícil despertarnos, ya que nuestra respiración y presión arterial es baja.

Por último, viene la fase de movimientos oculares rápidos (MOR), en esta etapa tenemos alta actividad cerebral, la cual es muy similar a la que tenemos cuando estamos despiertos y con la diferencia de que nuestros músculos se encuentran bloqueados; es la fase en la que soñamos y captamos información del exterior.

¿Y por qué se me sube el muerto?

Ahora que conocemos las etapas del sueño, te explicaremos qué es la parálisis del sueño. Este trastorno del sueño se debe a que se produce un desajuste en los mecanismos que regulan la fase de sueño NMOR – MOR en un periodo corto de tiempo.

Es decir, en ocasiones estamos tan cansados que dormimos abruptamente como si nos saltáramos fases del sueño, pero, los movimientos oculares y la respiración están intactos, mientras que el movimiento de los músculos se inhibe, de tal manera que no es posible poder hablar o realizar algún movimiento. Esto es muy probable que ocurra cuando las personas se encuentran muy agotadas, estresadas o cuando duermen en posición boca arriba.

Cuando tengo parálisis de sueño siento que alguien está presente…

Experimentar opresión en el pecho, sentir que alguien está presente, sentir que eres tocado por alguien, así como las alucinaciones visuales y/o auditivas son los síntomas más destacados de la parálisis del sueño; a esto se le conoce como imágenes hipnagógicas, es decir, son alucinaciones auditivas, visuales y/o táctiles que se produce durante el adormecimiento (poco antes del inicio del sueño) e imágenes hipnopómpicas que tienen lugar en los momentos previos al despertar.

¿Sabías que la amígdala que se encarga del procesamiento y almacenamiento de nuestras reacciones emocionales para mantener nuestra supervivencia cuando sentimos parálisis de sueño se encarga de activar un sistema que facilita información respecto a la vigilancia ante posibles amenazas?

Justo en este proceso, resulta que hay una aceptación de falsos positivos en forma de alucinaciones, y esto, es lo que percibimos mientras no podemos movernos (no hay un control del cuerpo físico), lo cual nos lleva a experimentar una sensación angustiante durante el sueño que podría hacernos creer que vemos fantasmas, espectros, etc.

Experimentar parálisis de sueño puede relacionarse con la narcolepsia, la hipertensión, con algunos trastornos convulsivos, con la falta de sueño, con trastornos del sueño, con algún desajuste de horarios, con el estrés, con el trabajo nocturno, etc.

En general, nos puede ocurrir a todos; sin embargo, cuando es de manera constante es importante consultar con un psiquiatra y/o psicoterapeuta que pueda ayudarnos para mejorar nuestros hábitos de sueño.

atención-a-problemas

TDAH EN LA VIDA COTIDIANA

¿Tienes problemas para prestar atención?, ¿Te distraes fácilmente?, ¿Sueles olvidar las cosas?, o, ¿Se te dificulta controlar algunas conductas impulsivas?

Posiblemente, se trata del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), el cual se caracteriza por generar dificultades en múltiples áreas del funcionamiento de la persona que lo padece; de tal manera que su desarrollo social, emocional y cognitivo se ve afectado.

De acuerdo al DSM-5, el TDAH es un trastorno que se caracteriza por la presencia persistente de falta de atención, hiperactividad e impulsividad, que resultan ser manifestaciones inapropiadas para la edad de las personas.

¿Quiénes son las personas con TDAH?

Las personas que padecen TDAH, son personas comunes al resto de la población, pero, estas personas manifiestan comportamientos que nos hacen prestar un poco más de atención en ellas.

Por ejemplo, son aquellos niños inquietos y desorganizados que vuelven locos a sus padres, es aquel adolescente aparentemente incapaz de limpiar su cuarto o lavar los trastes, es aquella amiga que siempre interrumpe a los demás para poder hablar sobre la idea que le acaba de llegar a la mente, o bien, es aquel adulto al que se le dificulta cumplir con las tareas laborales porque se le hacen muy laboriosas y aburridas.

Como vemos, el TDAH tiene diversas maneras de manifestarse, por ello, es importante prestar atención a aquellos aspectos que no son tan comunes y que pueden ser indicadores de este trastorno.

Por lo tanto, es fundamental descartar que se trate de otra cuestión de salud emocional y/o física y contar con una valoración psiquiátrica y/o psicológica que determine si en efecto se trata de TDAH o no, ya que en ocasiones este diagnóstico se puede confundir con otros.

¿Cómo se manifiesta el TDAH en las personas?

El TDAH presenta un patrón continuo en la dificultad de autocontrol y para prestar atención, así como también, se presenta una necesidad de tener que moverse o de realizar alguna actividad de manera constante porque se tiene demasiada energía, actuar sin pensar, hablar demasiado y/o interrumpir en momentos inoportunos, olvidos frecuentes, desorganización, desesperación, hiperconcentración (la persona se concentra tanto en algo que deja de darse cuenta de lo que ocurre a su alrededor), etc.

¿Cómo afecta el TDAH a las personas?

Por si fuera poco experimentar esta serie de síntomas o dificultades, el TDAH suele generar ciertas repercusiones a nivel personal, familiar, escolar, laboral y social, ya que causan cierto nivel de disfuncionalidad.

Por ejemplo, problemas de conducta, dificultad para aprender, bajo rendimiento académico, dificultad para relacionarse con los demás, irritabilidad, frustración, problemas de autoestima, ansiedad y/o depresión, etc.

¿Cómo ayudar a las personas con TDAH?

Como ya vimos, padecer TDAH no es una cuestión sencilla, ni para la persona que lo padece, ni para quien convive con ella, por eso, es fundamental informarnos y educarnos sobre este trastorno, ser comprensivos y empáticos.

Así como también, contar con atención profesional de un psiquiatra y/o psicólogo que proporcione un tratamiento para este padecimiento.

La mejor forma de abrazar el TDAH, es con paciencia y sin etiquetas… Recuerda, que el padecer un trastorno no nos define como persona.

amigo-tristeza-suicidio

¿Qué hacer si mi amigo piensa en suicidarse?

Para algunas personas, la tristeza puede parecer que no desaparecerá y puede ir acompañada de pensamientos de desesperanza, e incluso, de ideas suicidas.

Si tienes un amigo que suele hablar acerca del suicidio o a mostrado señales de advertencia, no esperes a que se sienta mejor o a que cambie de estado de ánimo; anímate a preguntarle directamente para descartar dudas, preguntar puede ayudar, ya que preguntar no induce a nadie a tomar ninguna acción autodestructiva, al contrario, le ofrece la oportunidad de hablar a tu amigo acerca de sus sentimientos y eso puede reducir el riesgo.

Pero antes, presta atención a las señales que tu amigo puede presentar.

¿Qué señales puede mostrar alguien que piensa en suicidarse?

  1. Falta de felicidad o interés.
  2. Aislamiento social.
  3. Cambios de humor.
  4. Conseguir un medio, por ejemplo comprar una pistola o almacenar píldoras.
  5. Alteración en los hábitos alimentarios.
  6. Problemas relacionados con el sueño (p. ej.: falta de sueño, intranquilidad al dormir, insomnio o sueño excesivo).
  7. Cansancio permanente.
  8. Preocupación por la muerte.
  9. Sentirse atrapado o sin esperanza.
  10. Consumir alcohol o drogas en un mayor consumo.
  11. Cambiar la rutina cotidiana.
  12. Actuar de manera arriesgada o autodestructiva.
  13. Despedirse de la gente como si no fueran a verse otra vez.
  14. Mostrar cambios en la personalidad.

¿Qué puedo preguntar sí mi amigo muestra señales suicidas?

  1. ‘‘¿Cómo haces frente a lo que está sucediendo en tu vida?’’
  2. ‘‘¿Has sentido alguna vez ganas de darte por vencido?’’
  3. ‘‘Me he dado cuenta que últimamente hablas sobre la muerte, ¿has tenido ideas sobre hacerlo?’’ 
  4. ‘‘¿Piensas en la muerte?’’
  5. ‘‘¿Estás pensando en hacerte daño?’’
  6. ‘‘¿Has pensado antes en suicidarte o has intentado hacerte daño?’’

Prepárate para su respuesta… Sí tu amigo te pide que guardes el secreto, hazle saber que te importa y que es necesario hablarlo con alguien de confianza, pues el sentirnos tristes puede nublar el panorama de opciones que tenemos, y por lo tanto, hacernos pensar que esa es la única salida.

Ofrece apoyo

Por tu parte, lo que puedes hacer es:

  1. Animar a tu amigo.

La persona que intenta suicidarse puede intentar evadir o reprimir sus sentimientos, por ello, te recomiendo que muestres comprensión y expreses tus opiniones sin minimizar, ni culpar a alguien.

  1. Ser respetuoso con los sentimientos de tu amigo y escuchar (ayuda más escuchar y estar presentes).
  2. No juzgar.

Mejor pregunta ¿qué le haría sentir mejor o cómo puedes ayudarle?

  1. No prometer mantener en secreto los sentimientos suicidas de alguien.

Muéstrate comprensivo, pero explícale que no puedes guardar el secreto si consideras que su vida corre peligro.

  1. Retirar todo aquello que sea potencialmente peligroso (p. ej.: armas, objetos punzocortantes, drogas, alcohol, etc.)
  2. Ofrecer ayuda a la persona (p. ej.: buscar y tomar medidas para contar con asistencia y apoyo de acompañamiento y tratamiento con un psiquiatra y/o psicoterapeuta).

Prevención del suicidio

Si conoces a alguien en riesgo de autolesión, suicidio o daño a otra persona:

  1. Llama al 911 o al número de emergencia local.
  2. Quédate con tu amigo hasta que llegue la ayuda profesional y no lo dejes solo.
  3. Retira cualquier objeto que pueda generar un daño.
  4. Trata de averiguar si tu amigo está bajo la influencia del alcohol o de las drogas.
  5. Avisa de inmediato a un familiar o a un amigo de confianza lo que sucede.

Toma en serio todas las señales, si tu amigo te dice que piensa suicidarse o se comporta de una manera que te hace dudar en la posibilidad, no le restes importancia, ni minimices la situación, tal vez consideres que estás exagerando, pero la seguridad de tu amigo es lo más importante.

En ocasiones quisiéramos tener la solución en nuestras manos y no es posible, pero, apoyamos más estando presente y escuchando.

Recuerda que no tienes la responsabilidad de evitar que alguien se quite la vida, sin embargo, tu intervención puede ayudarle a encontrar opciones para mantenerse a salvo, y por otro lado, puedes sugerirle recibir un tratamiento adecuado a su necesidades, como ir al psiquiatra y/o psicoterapia.

ansiedad-sexo

¿Tener sexo me causa ansiedad?

¿Tener sexo me causa ansiedad? ¿Tener relaciones sexuales te genera ansiedad? ¿Has tenido relaciones sexuales y sientes que tu ansiedad aumenta?

Hoy en día, existen personas que utilizan las relaciones sexuales como una forma de escape cuando se encuentran muy estresadas, algo similar ocurre cuando hacemos ejercicio, como una forma de soltar la tensión del cuerpo, pero, resulta ser lo contrario para otras personas, ya que el tener relaciones sexuales puede aumentar la ansiedad e inclusive provocar disfunciones.

Debemos recordar que la ansiedad la podemos presentar todos, ya que es la manera en que puede reaccionar nuestro cuerpo cuando nos encontramos en una situación complicada o de riesgo, pero, en ocasiones la ansiedad puede volverse constante, parecer incontrolable, molesta y limitar nuestras actividades cotidianas como nuestra sexualidad y generar que no tengamos deseo sexual.

No siento deseo sexual…

Para conectar con el deseo, es importante tener en cuenta que debe de existir un interés sexual; sin embargo, el sexo no es una prioridad para algunas personas. En ocasiones, cuando llevamos un ritmo de vida muy acelerado, nos sentimos cansados o agotados y esto puede influir en que no tengamos ese deseo sexual.

Es importante saber que el erotismo es la herramienta principal que nos ayuda a generar deseo y excitación para llegar al orgasmo. Estos tres elementos pueden estar presentes en una relación sexual, pero, son independientes entre sí.

El erotismo implica la capacidad de captar mediante los sentidos las sensaciones estimulantes que te llevan a crear una serie de imágenes mentales que conllevan a la creatividad y excitación.

En ocasiones, nuestra ansiedad inhibe este erotismo por la inseguridad, el miedo o la preocupación que pueda tener alguien sobre sí mismo. Por ejemplo, sentirnos inseguros con nuestro cuerpo nos lleva a experimentar una serie de complicaciones en el momento del acto sexual.

¿Qué factores pueden causar ansiedad en el sexo?

Sentirse obligado a responder sexualmente.

Miedo al fracaso.

Conflictos de pareja.

Baja autoestima.

Pensar demasiado en el otro.

Factores culturales.

Estrés.

Duelo.

Por otro lado, tener relaciones sexuales puede causarnos ansiedad debido a la cultura, a los ideales, a las expectativas propias y ajenas, a las expectativas poco realistas por parte de la pareja, por un desacuerdo e inclusive por una estimulación sexual inadecuada; de tal manera, que estos factores además de causar ansiedad, afectan el deseo sexual.

¿Cómo afecta la ansiedad en el deseo sexual?

La ansiedad puede generar las siguientes dificultades:

Anorgasmia femenina (incapacidad de sentir orgasmos a pesar de tener excitación sexual).

Dolor genital en la penetración (vaginismo).

Eyaculación precoz o retardada.

Pérdida del interés sexual femenino o masculino.

Disfunción eréctil (incapacidad de mantener o conseguir una erección).

¿Tienes problemas de excitación o para alcanzar el orgasmo?

Cuando presentamos ansiedad, esta puede influir en el sistema nervioso parasimpático (responsable de la respuesta sexual), causando la desactivación de la respuesta sexual, evitando que lleguemos a la excitación, limitando que ocurra una lubricación, y por lo tanto, puede provocar dolores en la penetración.

Los dolores provocados por la penetración, ocurren debido a que la ansiedad causa que los músculos (lo que rodea la vagina) se contraigan, y así, impedir la penetración; es esto se le conoce como vaginismo.

El orgasmo es una sensación de placer intenso que se produce en respuesta a una actividad sexual. Sin embargo, en situaciones de ansiedad, las personas tienden a tensarse, a sobre prensar todo, a preocuparse, y en ocasiones a sentirse inseguros; lo cual puede provocar que se pierda la atención de aquello que puede resultar placentero, excitante o agradable, y por lo tanto, la excitación no se elevara lo suficiente para llegar al orgasmo.

Cuando la mente se estanca en pensamientos negativos y deja que los miedos tomen lugar, el deseo sexual simplemente no se detona. Si sufres de ansiedad y has vivido alguna de estas dificultades; la relajación, meditación, el contar con el acompañamiento de un psiquiatra y/o psicólogo te permitirá conocer y tener un mejor manejo sobre tus emociones, conocer y disminuir la ansiedad. Es importante buscar llegar a la relación sexual con la mayor relajación posible, conocer y explorar tu cuerpo, jugar, utilizar lubricantes, masturbarse y comunicarte con tu pareja; ya que esto puede facilitar tener relaciones sexuales placenteras.

Recuerda que el cuerpo resiente la angustia, el miedo y la preocupación que podamos estar viviendo.

Contáctanos

Tel: 55-6080-0563 y 55 5204 3798

Email: info@emocia.mx

Horarios de atención:
Lunes a viernes 8 am-9 pm
Sábado 9 am-8 pm

Logo Clínica Emocia

Visítanos

Dirección

Guanajuato 131 Interior 303,
Colonia Roma Norte,
Delegación Cuauhtémoc,
Ciudad de México.

Dra. Estephania Del Aguila Flores
Psiquiatra
C.P. 6382820
C.Esp. 8536603