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Me divorcio yo ¿pero los hijos?

Me divorcio yo ¿pero los hijos?. La separación para muchas personas significa un fracaso, sin embargo, no es así, hay gratos momentos y enseñanzas, recordemos que en algún momento era lo que queríamos y por algo decidimos que esa persona formara parte de nuestra vida.

En ocasiones la relación ya no funciona por diversos motivos, incluso nos lastimamos más el estar con la pareja, pero nos empeñamos a seguir porque sentimos miedo a estar solos, pensamos que ya no encontraremos a otra persona o porque nos preocupan nuestros hijos y no queremos lastimarlos.

No obstante, para los niños resulta más doloroso estar observando las peleas de sus padres, que la propia separación, por ello, es muy importante que hablemos con los hijos, les expliquemos que el divorcio de los padres y no de los hijos, a veces subestimamos su comprensión y al querer ocultar las cosas les generamos un daño.

Por ello, te dejamos algunos consejos cuando estés en un proceso de separación:

  • Habla con el niño respecto a la separación de acuerdo con su edad.
  • Hazle saber que la separación no afecta el amor hacia él.
  • No hables mal de su padre o madre.
  • No lo pongas a decidir entre tú y tu expareja.
  • Permite que muestre sus emociones.

Aunque hablemos con el pequeño, tiene que pasar por un duelo, es normal, ya que cambia su vida de un momento para otro y requiere de tiempo para poder ir asimilando la situación, va a ir pasando por distintas fases:

  • Shock o embotamiento: sucede cuando el padre/ madre tiene que abandonar el recinto familiar, el niño puede tener un bloqueo afectivo, caracterizado por la falta de expresión de emociones o el desbordamiento emocional.
  • Anhelo y búsqueda de la persona querida: el niño busca con ansia al ser querido y esto se manifiesta en querer ir persistentemen­te al lugar donde su padre/madre le llevaba, hacer lo que hacía con el padre, etc.
  • Desorganización y desesperanza: es un momento en el que aparecen los síntomas del duelo infantil, como problemas del sueño, problemas alimentarios, regresiones, aislamiento, rabia, problemas de conducta, problemas en el rendimiento escolar, desatención, etc.
  • Fase de mayor o menor reorganización: el niño va acep­tando una nueva realidad, acepta la ausencia y la nueva reorganización de la vida familiar.

Esto puede ser complicado, ya que como papá también estás viviendo un duelo por la ruptura de la relación, tus emociones pueden estar variando y tienes que contener a tu pequeño, sin embargo, sería importante que pudieras acudir a psicoterapia para que tengas un lugar donde expresar lo que sientes y pueda ser un proceso más sencillo para todos.

hablemos de hipocondría

Tengo temor a estar enfermo…hablemos de hipocondría.

Todos en algún momento tuvimos alguna dolencia y antes de ir al médico, se nos ocurrió la gran idea de buscar en internet, pero que gran error, al buscarlo encontramos desde diagnósticos insignificantes hasta una enfermedad mortal, pero a cuál creen que le hicimos caso, efectivamente, a la incurable, aunque nosotros sólo teníamos un poco de dolor en el estómago.

Ahora imagínate, toda esa angustia vivirla de manera diaria, eso le sucede a una persona con hipocondría, este trastorno se caracteriza por la creencia de padecer una enfermedad, la persona da una interpretación errónea a sus sensaciones corporales tratando de evidenciar que tiene una enfermedad y persiste esta idea de estar enfermos aún cuando se acude con el médico y nos dicen que no la tenemos. Cuando a la persona se le da la negativa de tener una enfermedad, sus pensamientos van directamente a cuestionar la veracidad de los resultados, pero no cuestionan si tienen la enfermedad.

Esto impacta en el desarrollo de su vida diaria de la persona, ya que toda su atención se centra en buscar pruebas que muestren que realmente está enfermo, puede tanto acudir de manera reiterada al médico como por el contrario no ir por temor a un diagnóstico mortal.

¿Entonces no están enfermos?

Podríamos decir que si tienen una enfermedad, pero no física, es mental y se le llama hipocondría. Pero a veces para muchas personas es más sencillo aceptar una dolencia física que emocional, debido a que aún en la actualidad, hay cierto tabú respecto al tema.

La persona con hipocondría realmente sufre, ya que está convencida que está enferma y no puede manejar por sí misma los pensamientos que tiene, por más irracionales que sean.

A continuación, te dejamos los siguientes consejos:

  • Es importante primero descartar una enfermedad física.
  • Si nos dijeron que estamos físicamente sanos hay que acudir al psiquiatra.
  • Cuando vengan pensamientos sobre tener una enfermedad, cuestiona si realmente hay algo real que nos haga sospechar tener la enfermedad.
  • No busques información en internet, ya que generalmente esto sólo aumenta nuestra ansiedad y nos hace asustarnos innecesariamente.
  • Cuando vengan pensamientos sobre enfermedad, trata de distraerte haciendo alguna actividad que te guste, técnicas de relajación, etc.

Sé que puede ser complicado darnos cuenta que necesitamos ayuda, pero si tú notas que estás sufriendo que has dejado de hacer cosas que antes disfrutabas o de convivir con personas, recuerda que no tenemos que vivir de esta manera, podemos acudir con un psiquiatra que nos pueda ayudar a trabajar como nos sentimos.

La violencia silenciosa

La violencia silenciosa

Al pensar en violencia, lo primero que viene a nuestra mente es el clásico golpe, sin embargo, hay muchas maneras de violentar y que igualmente tienen un impacto en la integridad y emociones de la persona.

Este es el caso de la violencia pasiva, en el cual, la persona deja de hacer cosas para lastimar a la otra persona, tal vez, te sonará conocido lo siguiente “yo no soy violenta, pero ignoro a la persona, aunque me hable”, justamente, el dejar de hacer algo para lastimar al otro, en eso consiste la violencia pasiva.

Es característico de esta violencia, los mensajes dobles, donde confundimos a la otra persona y le hacemos creer que quien ejerce violencia es el otro y él tiene que reparar el daño, la victima generalmente suele ceder y actuar como la otra persona desea.

El agresor suele comportarse como si él fuera quien sufriera la violencia y no reconoce que su comportamiento lastima al otro.

Pero ¿qué gana una persona con ser violenta?

Quien violenta al lograr lo que él desea con esta conducta, lo sigue replicando, por otro lado, la víctima cree que, con el comportamiento sumiso o hacer lo que el otro desea, consigue evitar las consecuencias negativas, por ejemplo, discusiones, malos tratos, etc., a su percepción evita el problema.

Las víctimas pueden sentirse incapaces de escapar del control de los agresores al estar sujetas a ellos por el miedo, la dependencia emocional, el aislamiento social o distintos tipos de vínculos.

El proceso de la violencia en general

Cuando pensamos en la violencia, creemos que es la misma en todo momento, sin embargo, es cíclica, es decir tiene distintas fases y vuelve a iniciar:

  • Tensión: aquí comienzan ciertos desacuerdos, en los cuales el agresor comienza a generar comportamientos y comentarios hirientes hacia la víctima. La víctima, por otro lado, trata de tranquilizar al agresor y es cuando generalmente adquiere una actitud sumisa.
  • Explosión: el agresor explota por completo, el agresor ataca y generalmente la otra parte no sabe cómo responder.
  • Luna de miel: el agresor se disculpa con la víctima, cambia su comportamiento, le suele hacer regalos y se compromete a cambiar, de esta manera asegura mantener la relación.

Pero esto generalmente se repite, ambas personas en la relación requieren un tratamiento psicoterapéutico, el agresor para modificar el comportamiento, sin embargo, generalmente no lo ven como un problema y no es algo que deseen cambiar, por el otro, la víctima, debido al daño vivido, requiere trabajar en sí misma para tomar las decisiones que sean mejor para ella.

Si estás pasando por una situación de violencia, no dudes en buscar ayuda.

alcoholismo

Una no es ninguna… ¿alcoholismo?

Alcoholismo. El consumo de alcohol se ha normalizado culturalmente, que ocupamos cualquier pretexto para tomar, por ejemplo, en una fiesta puede faltar el pastel, la comida, pero nunca el alcohol, porque solemos pensar que alcohol es sinónimo de fiesta, el problema, no es que queramos tomar una copa, sino las razones por las que estamos tomando y que no podamos manejar el consumo.

Pero ¿por qué tomo?

Fisiológicamente sabemos que se generan cambios en nuestro cuerpo, de manera momentánea podemos sentir una sensación de felicidad, debido a la dopamina segregada en el cerebro, aunado a ello nos desinhibimos y podemos hacer cosas que estando sobrio no haríamos, pero qué creen, justamente esto nos va poniendo en riesgo.

El alcohol al propiciar la impulsividad nos dificulta poder razonar la situación, podemos pensar que no podemos solucionar la cosas y tomar decisiones desbordados por la emoción, incluso, en las situaciones más graves podemos pensar en el suicidio.

Generalmente, la persona consume alcohol cuando está viviendo situaciones complicadas, al no encontrarse estable emocionalmente, es difícil que pueda regular su consumo, lo que sucede es que al encontrar una sensación de alivio momentánea, se quiere repetir esa sensación y nos podemos volver dependientes a la sustancia, puede que digas “yo tomo poquito” sin embargo, la dependencia inicia con un pequeño consumo, hasta que nuestro cuerpo demanda más y ya no sabemos cómo parar.

Aunado a ello el alcoholismo puede estar acompañado de otro trastorno, por un lado, se piensa que alcohol puede propiciar otros trastornos como la depresión, la ansiedad, etc., pero a su vez, puede ser que la persona ya se padezca un trastorno y los síntomas nos hagan enredarnos en el alcohol, ya que no queremos sentirnos de esa manera.

¿Soy dependiente al alcohol?

Se puede decir que una persona es dependiente cuando el consumo de alcohol se ha convertido en una parte fundamental de su vida, podría decirse que no puede disfrutar de los momentos si no toma, dejando de hacer actividades y obligaciones por el consumo de alcohol, prácticamente se ha vuelto una manera de enfrentar sus emociones.

Puede ser complicado darnos cuenta que tenemos un problema, lo que sucede en la mayoría de veces es que negamos el problema, nos asusta tanto, que buscamos la manera de racionalizar nuestro consumo.

El primer paso para dejar de beber es aceptar que tenemos un problema, es cierto que es un proceso poder dejar el consumo, puede haber recaídas, pero podemos trabajar para sentirnos mejor y lograr que el alcohol no sea quién dirija nuestra vida, acude con un psiquiatra.

La relación de pareja y el COVID-19

La relación de pareja y el COVID-19

La relación de pareja en esta cuarentena se han visto obligadas a permanecer juntas, 24 horas durante 7 días, lo cual, está resultando agotador y en países que ya pasaron por esta situación, han incrementado de manera sorprendente las demandas de divorcio.

Pero, ¿realmente el COVID- 19 es el causante de la separación?

Es cierto que, en estos momentos, podemos tener ansiedad, o ser más susceptibles a sobrereaccionar emocionalmente, ya que estamos ante una amenaza real, aunado a ello rompimos las rutinas que teníamos, las relaciones sociales se han modificado y ahora estamos divididos entre trabajo, actividades de la casa, hijos y pareja.

Pero, les lamento decir que en la mayoría de los casos ya existían dificultades en la pareja, sólo que en estos momentos no podemos huir; había situaciones que nos molestaban, pero las dejábamos pasar, ya que salíamos al trabajo o nos distraíamos. Pero ahora, no podemos salir a otro lugar y tenemos que afrontar la situación, sin embargo, no lo hacemos de una manera adecuada.

Hay veces que guardamos cosas que nos molestan y las dejamos acumular, pero llega un punto que ya no aguantamos, por algo pequeño explotamos, gritamos todo lo que nos molesta, no nos regulamos y lo decimos de una manera hiriente. Lo cual, sólo aumenta la tensión en las parejas.

Pero entonces ¿estamos destinados a separarnos?

No, es cierto que van existir dificultades, pero también puede ser un momento para fortalecer la relación, pero esto conlleva un trabajo de ambos.

  • En primer lugar, es importante platicar sobre las situaciones que anteriormente nos han molestado, pero hagámoslo cuando estemos tranquilos y lo podamos expresar de la mejor forma. Hay que considerar que habrá cosas que no nos guste escuchar, pero también hay que reconocer errores. Establezcamos acuerdos al tomar decisiones y en algunas cosas tendremos que ceder y en otras no.
  • La comunicación es fundamental, debemos expresar lo que sentimos, ya que no podemos esperar que la otra persona adivine lo que nos pasa. Aunado a ello, no esperemos que nuestra pareja reaccione de la misma manera que nosotros.
  • Tenemos que ser empáticos con nuestra pareja, entender que a veces el estrés nos puede hacer tener momentos complicados. Que incluso a nosotros mismos nos puede pasar.

Es un momento en el que podemos reflexionar sobre la relación, pensar en los buenos momentos, qué nos ha hecho seguir con nuestra pareja y retomar aquellas actividades que hacíamos, por ejemplo, tener citas dentro de casa, hacer algunas actividades juntos, expresar las cualidades de la otra persona, etc.

A veces damos por sentado que la otra persona sabe lo que sentimos por ella, pero tenemos que demostrarlo y expresarlo, ya que una relación requiere de un trabajo constante de ambas partes.

En esta cuarentena, puedes mejorar la relación de pareja, si sientes que no pueden con esta situación, acudan a psicoterapia de pareja online.

La Dra. Estephania Del Aguila Flores médico psiquiatra, psicoterapeuta egresada del Hospital Psiquiátrico Fray Bernardino Álvarez y la Universidad Nacional Autónoma de México, galardonada con el Premio Nacional de Excelencia 2017 y el Premio Nacional de la Mujer 2018. Apasionada de la difusión de información sobre la salud mental y emocional. Conductora del programa Salud Emocional TV y Salud Emocional Radio perteneciente a la Clínica Emocia.

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La Psicóloga Brenda Trejo Rodríguez , es egresada de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Apasionada por la atención en psicología clínica, la información en salud mental y el conocimiento de los fenómenos psicológicos en niños y adolescentes.

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